Beber en exceso aumenta un 70% el riesgo de insuficiencia cardiaca
El estudio ha sido presentado en la reunión de la American Heart Association en Orlando.
muyinteresante.es
Las personas que abusan de las bebidas alcohólicas pueden aumentar drásticamente el riesgo de insuficiencia cardiaca incluso si son jóvenes y sanas, concluye el último estudio llevado a cabo por científicos de la Universidad de California en San Francisco (EE.UU.).
Según el trabajo, beber en exceso puede aumentar hasta un 70% las probabilidades de sufrir una insuficiencia cardiaca; de hecho, los efectos más perjudiciales fueron más pronunciados en adultos jóvenes y adultos de mediana edad, todos ellos con buen estado de salud y sin factores de riesgo de enfermedades del corazón.
Para llegar a esta conclusión, los investigadores analizaron los registros de más de 858.000 pacientes tratados en California entre 2005 y 2009 con un rango de edades entre los 30 y los 70 años. El 4% fue diagnosticado como bebedor en exceso y aproximadamente el 12% desarrolló insuficiencia cardiaca congestiva, resultando el abuso del alcohol un excelente predictor de esta patología, incluso después de haber ajustado otros factores de riesgo como la edad, la diabetes, el tabaquismo, la presión arterial o los niveles de colesterol.
“En el caso del alcohol, no creo que sea prudente decir que puedo abusar del alcohol porque soy joven y estoy sano. Puedes estar haciéndote más daño a ti mismo en comparación con otras personas de mayor edad. Tenemos más que perder.Si eres una persona saludable, tu corazón es desproporcionadamente más susceptibles a los efectos tóxicos del alcohol ya que, si tu corazón está enfermo, la toxicidad añadida del alcohol puede no tener un excesivo impacto”, explica Isaac Whitman, líder del estudio.
A la luz de los resultados, los investigadores exponen que beber una copa de vez en cuando puede aportarnos efectos positivos, queda claro que el abuso del alcohol es tremendamente perjudicial para la salud de nuestro corazón.
El estudio ha sido presentado en la reunión de la American Heart Association en Orlando.
Articulos Medicos relacionados a las Drogas, Alcohol y Adicciones en general
Mostrando entradas con la etiqueta alcoholismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta alcoholismo. Mostrar todas las entradas
31/8/17
5/6/16
La percepción podría afectar el consumo de alcohol de los estudiantes universitarios
La percepción podría afectar el consumo de alcohol de los estudiantes universitarios
Un experto sospecha que los que creen que sus compañeros están haciendo importa
Un estudio reciente sugiere que si los estudiantes universitarios supieran que sus amigos no están bebiendo tanto como podría parecer, podrían reducir su propio consumo.
Los investigadores de la Universidad Oxford Brookes de Inglaterra revisaron 22 estudios en los que participaron cerca de 7,275 estudiantes, la mayoría en los EE. UU. Los investigadores dividieron a los estudiantes en dos grupos, los que participaban en programas de intervención diseñados para ayudarles a reducir su consumo de alcohol y otros con los estudiantes que no participaban.
En las intervenciones había educación sobre los riesgos del consumo excesivo de alcohol, sobre lo que los estudiantes universitarios normalmente beben y sobre sus propios hábitos de consumo, como la cantidad, la ingesta de calorías y el dinero gastado.
Las intervenciones estaban compuestas por varios métodos, como correo o Internet, así como asesores individuales personalizadas o grupales.
En general, el estudio halló que los estudiantes universitarios tendían a beber bastante.
Según el estudio, publicado en la edición del 19 de junio de Cochrane Library, las asesorías en Internet y las individuales personalizadas fueron más efectivas para reducir el consumo de alcohol, mientras que el correo y la retroalimentación grupal afectaron poco los hábitos de los estudiantes.
"Sólo hubo una pequeña cantidad de estudios de buena calidad en los que podíamos basarnos para sacar esta conclusión un tanto tentativa", señaló David Foxcroft, coautor del estudio, en un comunicado de prensa de la Universidad Oxford Brookes. "Definitivamente, se necesita mucha más investigación".
En los tres estudios en los que hubo retroalimentación por Internet, el 62 por ciento de los estudiantes informó sobre una reducción en los problemas relacionados con el alcohol y una reducción de 1.2 puntos en el Índice de problemas alcohólicos de Rutger.
Luego de un seguimiento de tres meses, el 65 por ciento de los estudiantes informó que bebía con menos frecuencia.
La asesoría individual también condujo a los estudiantes a beber con menos frecuencia. Dos estudios con un toral de 217 participantes hallaron que el 63 por ciento de los estudiantes informó beber con menos frecuencia luego de la intervención.
Jeanie Alter, gerente de programa y evaluadora líder del Centro de recursos para la prevención de la facultad de salud, educación física y recreación de la Universidad de Indiana, señaló que estaba sorprendida porque las evaluaciones grupales no fueron más efectivas.
"Estoy un sorprendida con estos hallazgos simplemente porque, al suministrar información normativa al grupo, yo hubiera esperado que ofreciera un nivel de apoyo social para el rechazo", aseguró Alter en el comunicado de prensa. "Un grupo que pensara de manera similar generalmente te respaldaría en tu decisión de no beber".
Los investigadores aseguraron que la influencia de los compañeros parece tener que ver con cuánto beben los estudiantes, pero que los estudiantes podrían creer que otros estudiantes beben más de lo que en realidad lo hacen.
Las intervenciones que traen percepciones que coinciden mejor con la realidad podrían conducir a que los estudiantes beban menos"; sugirieron.
"En el R.U., los jóvenes están bebiendo desde antes y mucho más que antes", aseguró Foxcroft. "Los niveles de consumo de alcohol entre los que tienen entre 11 y 13 casi se han duplicado durante los últimos diez años o así".
Etiquetas:
Adicciones,
alcoholismo,
estudiios
13/4/16
El consumo de cannabis puede llevar al alcoholismo [13-4-16]
El consumo de cannabis puede llevar al alcoholismo
Un nuevo estudio, publicado en julio en EEUU, muestra una estrecha relación en los receptores del cerebro.
Todas las sustancias adictivas actúan directa o indirectamente sobre los mismos circuitos cerebrales y, por tanto, el consumo de una sustancia puede inducir al de otras y puede interferir también en la recuperación de la dependencia de otras sustancias, según el Dr. Josep Guardia Serecigni, Psiquiatra y Vicepresidente de la Sociedad Científica Española de Estudios sobre el Alcohol, el Alcoholismo y las otras Toxicomanías, SOCIDROGALCOHOL.
El consumo de cannabis (porros, hachís, marihuana) puede llevar al consumo excesivo de alcohol, según se desprende de diversos hallazgos científicos publicados en los últimos años y recopilados en un artículo publicado el pasado julio en la revista Archives of General Psychiatry. Diversos estudios, indica Josep Guardia, Vicepresidente de la Sociedad Científica SOCIDROGALCOHOL, “han comprobado reiteradamente con animales del laboratorio que la activación de los receptores cannabinoides cerebrales, mediante la administración de alcaloides del cannabis, inducen un incremento en el consumo de alcohol, lo cual permite deducir que las personas que fuman porros ahora pueden presentar un consumo excesivo de bebidas alcohólicas más adelante”.
El consumo de cannabis se ha convertido en un comportamiento ampliamente extendido en España, cuyas tasas de consumo se encuentran entre las más elevadas de todos los países de la Unión Europea. Además, en España el consumo de cannabis (fumar porros) suele ir asociado al consumo de bebidas alcohólicas y puede ir asociado también al de cocaína, anfetaminas u otras sustancias.
Los estudios científicos efectuados con animales de laboratorio han comprobado que la activación de los receptores cannabinoides cerebrales induce un incremento del consumo de alcohol y también del apetito, mientras que el bloqueo de dichos receptores, mediante fármacos antagonistas como el rimonabant, produce una reducción del consumo de alcohol, a la vez que disminuye también el apetito. Por tanto, los mencionados efectos sobre el consumo de alcohol de los fármacos que activan (agonistas) o que bloquean (antagonistas) los receptores cannabinoides cerebrales pueden tener repercusiones epidemiológicas y tal vez incluso terapéuticas para el alcoholismo, en el futuro.
El consumo de cannabis puede inducir un consumo excesivo de alcohol, el cual puede ir asociado a un mayor riesgo de desarrollar consecuencias médicas y psiquiátricas, entre las cuales se incluye la dependencia del alcohol o alcoholismo. Por tanto, los jóvenes que hacen un consumo importante y frecuente de cannabis estarían más expuestos a desarrollar problemas relacionados con el alcohol en su vida adulta. Lo cual induce a pensar que las elevadas tasas actuales de consumo de cannabis de nuestro país pueden contribuir a aumentar también las ya elevadas tasas de alcoholismo, en un futuro cercano.
Por otro lado, el consumo de cannabis puede interferir en la recuperación, tanto del alcoholismo como de la dependencia de otras sustancias. La persona que se encuentra en recuperación del alcoholismo, pero no deja de fumar porros va a presentar un mayor riesgo de recaída en el consumo excesivo de alcohol que la persona que no fuma porros o que, por lo menos, deja de hacerlo durante la recuperación del alcoholismo.
Desde el descubrimiento reciente de los receptores cannabinoides cerebrales, de los ligandos endógenos como las anandamidas y de los fármacos que activan o bloquean dichos receptores, se ha producido una cascada de descubrimientos científicos que confirman que existe una clara conexión entre fumar porros y el consumo excesivo de bebidas alcohólicas. Cada vez existen, por tanto, más evidencias científicas que confirman que la persona que se encuentra en recuperación del alcoholismo (y probablemente también de otras drogas) debería dejar de fumar porros si desea prevenir las recaídas.
Por otro lado, si la activación de los receptores cannabinoides cerebrales induce un mayor consumo de alcohol, su bloqueo mediante la administración de fármacos antagonistas de los receptores cannabinoides va a producir una reducción de dicho consumo de alcohol lo cual podría ser de utilidad para las personas que se encuentran en recuperación del alcoholismo. Por tanto, si se hicieran estudios controlados con fármacos antagonistas de los receptores cannabinoides cerebrales, como el rimonabant y otros, se podría comprobar la hipótesis de su posible utilidad para el tratamiento del alcoholismo.
El estudio científico
Las conclusiones se basan especialmente en un reciente artículo de la revista Archives of General Psychiatry, un interesante estudio en el que se muestra como las personas portadoras de una determinada variante genética del receptor cannabinoide tipo 1 (CB1), que por este motivo presentan una mayor afinidad de dicho receptor en el área prefrontal, muestran: (1) una mayor activación del mesencéfalo y del córtex prefrontal, inducida por estímulos condicionados, (2) un mayor efecto de recompensa cuando consumen alcohol y (3) mejores resultados del tratamiento del alcoholismo cuando son tratados con fármacos que actúan sobre el circuito mesolímbico.
Además encuentran una correlación importante entre la activación cerebral inducida por estímulos condicionados al alcohol y el consumo de alcohol, en las personas que tienen el alelo C del receptor CB1 y concluyen que las personas portadoras de dicho alelo C podrían ser más susceptibles a presentar cambios en el circuito mesocorticolímbico que está implicado en la atribución de preeminencia incentiva tras la exposición repetida al alcohol.
En la Introducción del artículo aparecen además interesantes datos sobre la conexión entre los receptores cannabinoides cerebrales y el consumo de alcohol, que nos invitan a la reflexión:
1. El receptor CB1 es un mediador de los efectos del alcohol sobre el circuito cerebral de la recompensa.
2. Los fármacos antagonistas del receptor cannabinoide cerebral (CB1), como rimonabant, bloquean la capacidad del alcohol para inducir liberación de dopamina en el núcleo accumbens, disminuyen la ingesta de alcohol en los animales adiestrados a beber alcohol y previenen la capacidad de los estímulos asociados al alcohol y a otras drogas para reinstaurar su consumo.
3. Como contrapartida, los fármacos agonistas del receptor CB1, es decir los que activan dicho receptor, inducen un aumento del consumo de alcohol en las ratas del laboratorio.
4. Las ratas “knokout” para el receptor CB1, es decir, que carecen del receptor CB1, tras una modificación genética de la dotación cerebral de dicho receptor, presentan un menor consumo de alcohol, déficits en la reinstauración de la conducta condicionada de preferencia por el lugar y no presentan síntomas de abstinencia del alcohol, ni tampoco aumento de la liberación de dopamina en el núcleo accumbens, inducida por el alcohol.
5. Las ratas adiestradas a beber grandes cantidades de alcohol (ratas “preferidoras”) presentan una mayor concentración de ácido ribonucleico mensajero del receptor CB1, en estructuras relacionadas con la conducta de búsqueda de drogas.
Etiquetas:
alcoholismo,
Cannabis
5/4/16
Riesgo de alcoholismo en universitarios [5-4-16]
Riesgo de alcoholismo en universitarios
De cada 10 estudiantes que ingresan al nivel bachillerato y licenciatura de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), seis reportan haber consumido -a veces con moderación y otras en exceso- bebidas alcohólicas, de acuerdo con las últimas estadísticas realizadas por la Dirección de Servicios Médicos de la máxima casa de estudios.
De esta última cifra, sólo 2% llegan a presentar problemas de alcoholismo.
Marcela González de Cosío Ortiz, subdirectora en Investigación y Desarrollo Humano de esta dirección, reveló lo anterior y dijo que es importante retardar el consumo del alcohol entre los jóvenes que ingresan a la Universidad.
De ahí, comentó, la puesta en marcha de diversos programas enfocados a la prevención y al cuidado de la salud para los estudiantes de nivel medio y superior.
"El consumo de alcohol en las personas se vuelve más moderado cuando éstas son más grandes", precisó la investigadora.
De acuerdo con el Consejo Nacional contra las Adicciones (Conadic), un bebedor moderado es una persona que toma hasta tres copas por ocasión y siempre en situaciones sociales, sin llegar a la embriaguez; no tiene problemas por su forma de beber.
En cambio, un bebedor excesivo es una persona que cuando toma consume una cantidad de alcohol que con frecuencia llega a la embriaguez y le ocasiona problemas, individuales, familiares, escolares, laborales o sociales.
Durante su participación en el seminario Enfoques sobre el consumo de bebidas alcohólicas en la UNAM, realizado por la Fundación de Investigaciones Sociales AC, Marcela González señaló que lo importante es evitar que los jóvenes presenten problemas con su manera de beber, pues corren el riesgo de que a edades adultas y en plena etapa productiva padezcan enfermedades como la cirrosis hepática, cardiopatías o estén expuestos a accidentes de tránsito, que los conlleven a una discapacidad o incluso hasta la muerte.
"Lamentablemente, a pesar de que ese joven tiene la oportunidad de tener acceso a la educación media y superior, quizá muchos de ellos sean brillantes y sacan altas calificaciones, aún no son muy conscientes de la importancia del autocuidado de la salud", expuso.
Y agregó: "Ese profesionista tendrá un doctorado, sabrá mucho de humanidades, pero su esperanza de vida se verá reducida porque tiene cirrosis".
La especialista comentó que los servicios médicos de la UNAM se han reorientado a los aspectos preventivos dirigidos a la comunidad universitaria, pero principalmente a la que se encuentra en el bachillerato.
"Es en esta etapa -explicó- dónde más se nos cae la mayor cantidad de comportamientos saludables de los estudiantes".
Llegan de la secundaria al bachillerato, reconoció, y traen comportamientos saludables en su estilo de vida porque todavía tienen muchos controles en casa.
Sin embargo, agregó, cuando llegan al nivel escolar medio superior, ya empiezan a permanecer más tiempo en la escuela y comienzan a convivir más con sus pares.
Sobre las estadísticas en el consumo de alcohol entre los estudiantes, la subdirectora en Investigación y Desarrollo Humano de los Servicios Médicos de la UNAM informó que por cada generación de ingreso -ya sea al nivel medio superior y superior- a esta institución educativa, 60% de los alumnos están en riesgo por el consumo de alcohol y 50% por el consumo de tabaco.
La especialista aclaró que de esta población sólo 2% tienen ya problemas de alcoholismo.
"Es decir, reportaron haber consumido cuatro copas o más por ocasión, por lo que son considerados como población vulnerable y de riesgo", expuso.
Durante este seminario, también se presentó una encuesta de la Facultad de Medicina, del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental de la UNAM, que establece que los lugares preferidos de consumo de alcohol por parte de la población estudiantil son principalmente las fiestas, sus casas, restaurantes y bares, así como lugares públicos.
De igual forma, las bebidas que más consumen los estudiantes son las cervezas, los destilados, vino ligero, vinos de mesa y otros.
De cada 10 estudiantes que ingresan al nivel bachillerato y licenciatura de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), seis reportan haber consumido -a veces con moderación y otras en exceso- bebidas alcohólicas, de acuerdo con las últimas estadísticas realizadas por la Dirección de Servicios Médicos de la máxima casa de estudios.
De esta última cifra, sólo 2% llegan a presentar problemas de alcoholismo.
Marcela González de Cosío Ortiz, subdirectora en Investigación y Desarrollo Humano de esta dirección, reveló lo anterior y dijo que es importante retardar el consumo del alcohol entre los jóvenes que ingresan a la Universidad.
De ahí, comentó, la puesta en marcha de diversos programas enfocados a la prevención y al cuidado de la salud para los estudiantes de nivel medio y superior.
"El consumo de alcohol en las personas se vuelve más moderado cuando éstas son más grandes", precisó la investigadora.
De acuerdo con el Consejo Nacional contra las Adicciones (Conadic), un bebedor moderado es una persona que toma hasta tres copas por ocasión y siempre en situaciones sociales, sin llegar a la embriaguez; no tiene problemas por su forma de beber.
En cambio, un bebedor excesivo es una persona que cuando toma consume una cantidad de alcohol que con frecuencia llega a la embriaguez y le ocasiona problemas, individuales, familiares, escolares, laborales o sociales.
Durante su participación en el seminario Enfoques sobre el consumo de bebidas alcohólicas en la UNAM, realizado por la Fundación de Investigaciones Sociales AC, Marcela González señaló que lo importante es evitar que los jóvenes presenten problemas con su manera de beber, pues corren el riesgo de que a edades adultas y en plena etapa productiva padezcan enfermedades como la cirrosis hepática, cardiopatías o estén expuestos a accidentes de tránsito, que los conlleven a una discapacidad o incluso hasta la muerte.
"Lamentablemente, a pesar de que ese joven tiene la oportunidad de tener acceso a la educación media y superior, quizá muchos de ellos sean brillantes y sacan altas calificaciones, aún no son muy conscientes de la importancia del autocuidado de la salud", expuso.
Y agregó: "Ese profesionista tendrá un doctorado, sabrá mucho de humanidades, pero su esperanza de vida se verá reducida porque tiene cirrosis".
La especialista comentó que los servicios médicos de la UNAM se han reorientado a los aspectos preventivos dirigidos a la comunidad universitaria, pero principalmente a la que se encuentra en el bachillerato.
"Es en esta etapa -explicó- dónde más se nos cae la mayor cantidad de comportamientos saludables de los estudiantes".
Llegan de la secundaria al bachillerato, reconoció, y traen comportamientos saludables en su estilo de vida porque todavía tienen muchos controles en casa.
Sin embargo, agregó, cuando llegan al nivel escolar medio superior, ya empiezan a permanecer más tiempo en la escuela y comienzan a convivir más con sus pares.
Sobre las estadísticas en el consumo de alcohol entre los estudiantes, la subdirectora en Investigación y Desarrollo Humano de los Servicios Médicos de la UNAM informó que por cada generación de ingreso -ya sea al nivel medio superior y superior- a esta institución educativa, 60% de los alumnos están en riesgo por el consumo de alcohol y 50% por el consumo de tabaco.
La especialista aclaró que de esta población sólo 2% tienen ya problemas de alcoholismo.
"Es decir, reportaron haber consumido cuatro copas o más por ocasión, por lo que son considerados como población vulnerable y de riesgo", expuso.
Durante este seminario, también se presentó una encuesta de la Facultad de Medicina, del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental de la UNAM, que establece que los lugares preferidos de consumo de alcohol por parte de la población estudiantil son principalmente las fiestas, sus casas, restaurantes y bares, así como lugares públicos.
De igual forma, las bebidas que más consumen los estudiantes son las cervezas, los destilados, vino ligero, vinos de mesa y otros.
Etiquetas:
alcoholismo
23/3/16
La abstinencia a largo plazo puede resolver los déficits neurocognitivos asociados al alcoholismo [23-3-16]
La abstinencia a largo plazo puede resolver los déficits neurocognitivos asociados al alcoholismo
Los investigadores descubrieron que las habilidades mentales en 'alcohólicos de mediana edad que habían dejado de beber durante un período de entre seis meses y 13 años eran indistinguibles de las de aquellos de más edad y comparables a las de los no alcohólicos'
La abstinencia de consumo de alcohol a largo plazo pueden resolver mucho pero no todos los déficits neurocognitivos asociados al alcoholismo, según nuevos hallazgos de un estudio publicado en el número de septiembre de 'Alcoholism: clinical & Experimental Research'.
Investigadores contabilizaron un número de tasaciones neuropsicológicas en 96 participantes, divididos en dos grupos: 48 (25 hombres y 23 mujeres) sin beber alcohol desde hace tiempo y otros 48 (25 hombres y 23 mujeres) que bebían ligeramente o nada. Los alcohólicos fueron abstemios de seis meses a 13 años, durante un promedio de 6,7 años.
El estudio se dividió en nueve dominios: abstracción/flexibilidad cognitiva, atención, memoria auditiva, memoria inmediata, memoria retardada, función psicomotor, tiempo de reacción, tratamiento espacial y destreza verbal.
"Descubrimos que las habilidades cognitivas y mentales en alcohólicos de mediana edad que habían dejado de beber durante un período de entre seis meses y 13 años eran indistinguibles desde las de aquellos de más edad y comparables a las de los no alcohólicos", explicó el presidente y científico del 'Neurobehavioral Research', George Fein, quien señaló posibles excepciones en las habilidades de tratamiento espacial.
"Estudios previos habían mostrado que algunos pero no el total se recupera con la abstinencia del alcohol", Fein. "La continua presencia de déficits no es una cuestión trivial ya que puede interferir en el funcionamiento diario", agregó este experto, principal autor de la investigación.
"La naturaleza del alcoholismo como una condición dinámica es fuertemente subestimada por la mayoría de las personas, incluidos los clínicos", añadió Edith Sullivan, profesor del Departamento de Psiquiatría y Ciencias Comportamentales de la Escuela de Medicina de la Universidad de Standford (Estados Unidos).
Etiquetas:
alcoholismo
28/10/15
Beber alcohol antes de cumplir 14 años aumenta el riesgo de adicción [28-10-15]
Beber alcohol antes de cumplir 14 años aumenta el riesgo de adicción
Quienes se inician en el consumo del alcohol antes de haber cumplido los 14 años de edad aumentan significativamente sus probabilidades de tener problemas de abuso o adicción con esa sustancia en la vida adulta, revela un estudio realizado sobre 43.000 personas por investigadores de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Boston, Estados Unidos.
En la Argentina, según una reciente encuesta de la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar), de la que participaron más de 63.000 estudiantes de enseñanza media de todo el país, los chicos se inician en el consumo de bebidas alcohólicas a los 13 años.
Si estos chicos corren la misma suerte que los participantes del estudio norteamericano, el 47% tendrá algún problema de abuso o adicción al alcohol en su vida adulta. Pero ¿es posible extrapolar a nuestra población los resultados del estudio norteamericano? "Sí", dijo a LA NACION el doctor Camilo Verruno, profesor de la maestría de Uso Indebido de Drogas de la Universidad de Buenos Aires (UBA).
"Es posible extrapolar esos resultados, porque lo que se altera ante el consumo de alcohol a esa edad son factores biológicos que están presentes en todas las personas -señaló Verruno, profesor de salud mental y experto en adicciones-. Antes de la pubertad, los chicos ni siquiera han comenzado a desarrollar los sistemas enzimáticos que le permiten al organismo oxidar el alcohol."
En ausencia de esos sistemas enzimáticos, explicó Verruno, el organismo desarrolla mecanismos alternativos para deshacerse de una sustancia tóxica como lo es el alcohol. "Pero el problema es que al forzar al organismo a deshacerse del alcohol, se crean sistemas de oxidación anormales que hacen que la persona tenga que consumir más alcohol para que éstos sigan en funcionamiento -advierte-. El resultado es que se crea un circuito biológico de dependencia."
El camino de la dependencia
"Nuestro análisis sugiere que las intervenciones que demoren el inicio del consumo de bebidas alcohólicas quizá no sólo reduzcan las consecuencias agudas de ese consumo entre los jóvenes, sino que incluso podrían ayudar a reducir la dependencia del alcohol en los adolescentes y los adultos", declaró el doctor Ralph Hingson, principal autor del estudio en cuestión, cuyos resultados se publican en la edición de este mes de la revista Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine.
Tras analizar las respuestas de 43.000 adultos que participaron de la Encuesta Nacional Epidemiológica sobre Alcohol y Condiciones Asociadas, financiada por los institutos Nacionales de Salud (NIH), de Estados Unidos, Hingson y sus colegas hallaron que los que comenzaron a beber antes de cumplir los 14 "no sólo tenían un riesgo mayor de desarrollar dependencia del alcohol en algún momento de su vida, sino que también tenían un riesgo aumentado de desarrollar esa dependencia más rápido y a una edad más temprana".
Mientras que sólo el 9% de los que empezaron a beber una vez cumplidos los 21 tuvieron algún problema con el alcohol, entre los que comenzaron antes de los 14 ese porcentaje fue del 47 por ciento.
Ese hallazgo preocupa a los expertos locales, debido a que la edad de inicio de consumo de alcohol sigue descendiendo. "Cada vez se empieza a tomar alcohol más temprano -confirma el doctor José Granero, actualmente al frente de la Sedronar-: la edad de inicio pasó de los 15 a los 13 años, según la última encuesta realizada en estudiantes de enseñanza media."
Esa encuesta muestra que el 42,6% de los chicos de 14 años consume bebidas alcohólicas, y que ese porcentaje se incrementa en forma directamente proporcional a la edad: entre los 15 y los 16 años el porcentaje de adolescentes que consume bebidas alcohólicas es del 75%, y a los 17 años alcanza ya al 86,2 por ciento.
"Lo más preocupante es que estudios nuestros previos han demostrado que la mayoría comienza a tomar en sus hogares -agregó el doctor Granero-. Como por un tema de seguridad los padres prefieren que sus hijos se queden en casa antes de salir, en esa previa que suele durar hasta la 1.30 de la madrugada los chicos les bajan la bodega."
"La gran tolerancia y permisividad social hacia el alcohol son las que permiten que esté cada vez más al alcance de los chicos", concluyó el doctor Verruno.
Por Sebastián A. Ríos
De la Redacción de LA NACION
13 años
Es la edad de inicio
Es la edad promedio a la que los argentinos se inician en el consumo de bebidas alcohólicas, según la Segunda Encuesta Nacional a Estudiantes de Enseñanza Media 2005, realizada por la Sedronar. De esa encuesta participaron 63.000 chicos de todo el país.
42,6%
Consume alcohol
Es el porcentaje de estudiantes de enseñanza media menores de 14 años que consumen bebidas alcohólicas. Entre los 15 y los 16 años, el porcentaje sube al 75%, para finalmente trepa al 86,2% entre los alumnos que ya han cumplido 17 años.
47%
Tendrá problemas de adicción
Es el porcentaje de los chicos que comenzaron a beber antes de los 14 años que tuvieron problemas con el alcohol en la edad adulta, según un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Boston, Estados Unidos, sobre 43.000 personas.
Etiquetas:
alcoholismo
9/10/15
Abuso de alcohol y relación con la corteza prefrontal [9-10-15]
Abuso de alcohol y relación con la corteza prefrontal
Adolescentes y Adultos Jóvenes con Trastornos de Abuso del Alcohol Tienen Una Corteza Prefrontal Mas Pequeña
Se sabe que los trastornos por uso del alcohol (AUDs) están asociados con anormalidades de la corteza prefrontal, tálamo, y hemisferios cerebelosos en los adultos. Un estudio de estas mismas estructuras cerebrales en adolescentes y adultos jóvenes con AUDs, encontró una corteza prefrontal pequeña. Investigaciones futuras necesitaran determinar si una corteza prefrontal representa una vulnerabilidad, o una consecuencia, a un inicio temprano en la bebida. Los resultados están publicados en el numero de septiembre de Alcoholism: Clinical & Experimental Research.
"Este es el primer estudio que examina los tamaños de estas estructuras cerebrales en adolescentes y adultos jóvenes,” dijo Michael D. De Bellis, profesor de psiquiatría y ciencias de la conducta y director del Programa de Investigación del Desarrollo Cerebral del Niño Sano en el Centro Médico de la Universidad de Duke.
"Estudios en adultos con alcoholismo han demostrado generalmente pequeño tamaño del cerebro, pero esto es después de muchos años de un consume elevado,” agrega Susan Tapert, profesora asociada de psiquiatría en la Universidad de California, en San Diego. “Antes de este estudio, no era muy claro que en los adolescentes, con befe tiempo de beber, pudieran mostrar algunas diferencias en el tamaño del cerebro. Sin embargo, con casi uno de tres estudiantes de ultimo año de secundaria bebiendo hasta la borrachera al menos una vez al mes, es critico que entendamos precisamente como afecta al cerebro de estos jóvenes.”
Los investigadores usaron imagines de resonancia magnética para medir los volúmenes de la corteza prefrontal, tálamo, y cerebelo en 14 sujetos (8 hombres, 4 mujeres) con AUDs, y en 28 (16 hombres, 12 mujeres) individuos sociodemograficamente similares sin AUDs, conocidos como “controles.” Los adolescentes eran definidos a los comprendidos entre 13 y 17 años de edad, y los jóvenes adultos los de 18 a 21 años. Todos los sujetos con AUDs fueron reclutados de programas de abuso de sustancias, y tenían trastornos coexistentes de salud mental. Los controles fueron reclutados de la comunidad.
"Nuestros hallazgos muestran que los adolescentes y adultos jóvenes con AUDs tenían un volumen de material blanca en la corteza prefrontal mas pequeño comparado con los controles,” dijo De Bellis. "Los volúmenes del vermis cerebeloso, cerebeloso total, hemisferios cerebelosos derechos e izquierdo, puente/tallo y talámico total no difería entre los grupos. Hubo diferencias significativas en cuanto a sexo entre los grupos, en que los hombres con inicio adolescente del AUDs comparados con los controles tenían volúmenes cerebelosos más pequeños, mientras que los dos grupos de mujeres no diferían en volúmenes cerebelosos. También, el volumen de la corteza prefrontal variaba significativamente en correlación con las medidas de consumo de alcohol. Tomados juntos, estos resultados sugieren que una corteza prefrontal pequeña esta asociada con inicio temprano en la bebida en individuos con trastornos mentales comórbidos, lo cual es muy común en adolescentes con problemas con la bebida y drogas.”
"La corteza prefrontal es una región clave para el pensamiento complejo, la planeación, la inhibición, y la regulación emocional,” dice Tapert. "Podría ser que, con menos material blanca en la corteza prefrontal, la información no se transfiera en esta área tan rápido y eficientemente como se necesita para la clasificación de las complejas decisiones que deben hacer los adultos jóvenes. Podría ser mas difícil inhibir las urgencias, retardar la gratificación, y pensar claramente acerca de las consecuencias de las acciones.” Ella agrega que el cerebelo, que es mas pequeño entre los hombres con un inicio adolescente de AUD, “es una región cerebral clave para la coordinación motora y el ritmo y también para integrar y manejar la información y secuenciar las respuestas de conducta.”
De Bellis y Tapert observan que se necesitaran estudios para determinar si una pequeña corteza prefrontal representa una vulnerabilidad a, o una consecuencia de, inicio temprano en la bebida.
"Pudiera ser que la corteza prefrontal de los adolescentes sea mas vulnerable que el cerebro adulto a los efectos negativos de la bebida,” dice De Bellis. "O que la maduración de la corteza prefrontal se impidiera por los efectos neurotóxicos de las substancias sobre el cerebro adolescente. Otra explicación para el pequeño volumen de la materia blanca de la corteza prefrontal de los adolescentes y de los adultos jóvenes con inicio temprano de AUDs es una vulnerabilidad inherente para el retardo en la maduración de la corteza prefrontal que incrementa el riesgo de un empobrecimiento de la función cognitiva ejecutiva y de abuso de substancias en los adolescentes.”
"Además," dice Tapert, "necesitamos conocer el papel de otras enfermedades mentales en las anormalidades del tamaño del cerebro."
De Bellis y sus colegas están actualmente examinando las funciones cerebrales y cognitivas en adolescentes con problemas de abuso de substancias. "Estamos muy interesados en estudiar si el desarrollo del cerebro adolescente y la función cognitiva se normalizan después de un periodo de tiempo de sobriedad,” dijo.
###
Alcoholism: Clinical & Experimental Research (ACER) es la revista official de la Research Society on Alcoholism y de la International Society for Biomedical Research on Alcoholism. Son co-autores del trabbajo ACER, "Prefrontal Cortex, Thalamus and Cerebellar Volumes in Adolescents and Young Adults with Adolescent Onset Alcohol Use Disorders and Co-Morbid Mental Disorders," were: Anandhi Narasimhan of Duke University Medical Center; and Dawn L. Thatcher, Matcheri S. Keshavan and Paul Soloff of the University of Pittsburgh Medical Center. El estudio se hizo con fondos del National Institute on Alcohol Abuse and Alcoholism.
Etiquetas:
alcoholismo,
cerebro,
neurologia
30/7/15
Los padres pueden ayudar a prevenir el alcoholismo entre sus hijos universitarios [30-07-15]
Los padres pueden ayudar a prevenir el alcoholismo entre sus hijos universitarios
Los resultados son mejores cuando un padre del sexo opuesto supervisa la vida social de los estudiantes
Los investigadores hallan que es menos probable que los estudiantes universitarios tengan problemas con la bebida o tengan conductas arriesgadas si sus padres monitorizan sus vidas sociales.
El nivel de monitorización se relaciona con el estilo de crianza y la relación es más fuerte con el padre del sexo opuesto, según los autores de un estudio publicado en la edición de marzo de la Journal of Studies on Alcohol and Drugs.
"Aunque hay bastantes investigaciones que señalan que la monitorización inadecuada de los padres contribuye a los comportamientos arriesgados, muy pocos investigadores han examinado los efectos de la monitorización paterna separada de las madres y de los padres. Usualmente se mide únicamente lo que hace algún padre, independientemente de su sexo", aseguró en un comunicado de prensa en la revista Julie A. Patrock-Peckham, profesora asistente de psicología y neurociencia de la Universidad de Baylor.
Ella y sus colegas preguntaron a 581 estudiantes de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Misuri y de la Universidad Estatal de San Diego sobre los estilos de crianza de sus madres y de sus padres, así como del conocimiento que tenían de sus amigos y planes sociales. También se preguntó a los estudiantes sobre problemas relacionados con el alcohol y conductas impulsivas.
Se clasificó a los padres como autócratas (énfasis en las reglas y la obediencia aunado con ausencia de conversación entre padres e hijos sobre ellas), autoritarios (instrucciones y reglas claras pero con posibilidades para discutirlas) y permisivos (ser más amigos que padres).
Los padres autoritarios tuvieron más probabilidades de monitorizar de manera efectiva a sus hijos (saber acerca de su vida y planes sociales), mientras que fue menos posible que los permisivos lo hicieran. Los investigadores se sorprendieron al descubrir que los padres autócratas no tenían ventajas ni desventajas en cuanto a la monitorización.
"Esperábamos que el ambiente de reglas influyera sobre la monitorización", aseguró Patock-Peckham. "Sin embargo, nuestro estudio señala que tener reglas estrictas en casa no implica que los nuevos adultos sientan que sus padres realmente sepan acerca de sus vidas o planes sociales".
Los investigadores también hallaron que más monitorización del padre del sexo opuesto puede reducir de manera indirecta problemas con la bebida entre los estudiantes al ponerle freno a las conductas impulsivas.
"Es bien sabido que la gente más impulsiva es más propensa a tener problemas de control con la bebida y más probable que experimente problemas relacionados con el alcohol que sus contrapartes menos impulsivas", aseguró Patock Peckham.
"Las razones para este efecto con el sexo opuesto aún no son realmente claras.
"Es algo especulativo y realmente un nuevo hallazgo, aunque me parece que tiene que ver con el proceso de socialización de una generación a la siguiente. Quizá tenga algo que ver con aprender cómo ven y valoran ciertos comportamientos los miembros del sexo opuesto", opinó Patock-Peckham.
Etiquetas:
alcoholismo,
padres
4/6/15
El bebedor compulsivo típico es hombre, blanco y joven 04-06-15
El bebedor compulsivo típico es hombre, blanco y joven
Los CDC señalan que la mitad de las muertes relacionadas con el alcohol se deben al consumo excesivo
El consumo compulsivo de alcohol en los Estados Unidos es más común entre los hombres, los blancos y la gente joven de 18 a 34 años, y entre los que ganan $50,000 o más al año, de acuerdo con un estudio publicado el jueves.
El estudio definió el consumo compulsivo de alcohol como beber cinco o más bebidas en una ocasión.
Los investigadores de los Centros para la Prevención y el Control de Enfermedades (CDC) de EE. UU. también encontraron que los bebedores compulsivos informaban en promedio cuatro episodios de bebida al mes, y consumían en promedio ocho bebidas por cada borrachera, que oscilaban entre 9.8 bebidas por borrachera en el grupo de de 18 a 24 años, a 6.4 bebidas para los que tenían 65 años o más.
El análisis de los datos incluyó más de 63,000 personas de 14 estados que participaron en la encuesta del Sistema de Vigilancia del Factores de Riesgo Conductuales. Entre otros hallazgos se encontró lo siguiente:
- La bebida compulsiva era más común entre los blancos (17.5 por ciento), los hombres (24.3 por ciento), el grupo de edad de 18 a 24 años (27.4 por ciento) y el grupo de edad de 25 a 34 años (24.4 por ciento).
- Los bebedores compulsivos que eran blancos, nativos americanos o nativos de Alaska bebían de manera compulsiva con más frecuencia (4.9 veces al mes) que los bebedores compulsivos de otras poblaciones raciales o étnicas.
- Los bebedores compulsivos que eran negros bebían con más intensidad (8.4 bebidas por borrachera) que los hispanos (8.1 bebidas por borrachera) o los blancos (6.9 bebidas por borrachera).
- En términos de ingreso, la bebida compulsiva era más común entre los que percibían un ingreso anual de $50,000 o más. Pero tras ajustar el sexo y la edad, el estudio encontró que los bebedores compulsivos de menores ingresos (menos de $25,000) tenían el mayor número de episodios de bebida compulsiva durante los 30 días previos.
- En general, los bebedores compulsivos de todos los grupos sociodemográficos tenían este comportamiento de forma frecuente y los niveles excedían el peligroso umbral de cinco bebidas por un promedio de casi 60 por ciento.
El estudio fue publicado el jueves en la revista de los CDC Morbidity and Mortality Weekly Report.
Los autores exhortaron la implementación generalizada de intervenciones efectivas basadas en la población para evitar el consumo excesivo de alcohol y la bebida compulsiva, como: mantener y reforzar la edad mínima legal de 21 años para beber alcohol; aumentar los impuestos al alcohol; reducir el número de tiendas de distribución de alcohol en ciertas áreas; e incrementar los programas de consejería y exámenes para el abuso de alcohol.
Etiquetas:
Adicciones,
alcoholismo,
bebedor
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
