3/5/16

El alcohol favorece la aparición de osteoporosis [3-5-16]


El alcohol favorece la aparición de osteoporosis

Actualmente, los expertos están cuestionando la veracidad del "consumo saludable de alcohol" debido a la aparición de datos que han demostrado un vacío en la evidencia científica que permita demostrar las ventajas del consumo de dosis moderadas de alcohol. Los trabajos publicados en los años 70 y 80 estimulaban el consumo de cantidades pequeñas o moderadas de alcohol como protector frente a la enfermedad cardiaca.

Beneficios cuestionados

Sin embargo, el Dr. Jackson de la Universidad de Auckland en Nueva Zelanda considera que los trabajos publicados hasta el momento carecen de rigurosidad científica y, aunque no se puede concluir que el consumo muy moderado de alcohol tenga efectos negativos, tampoco se pueden confirmar las cualidades atribuidas hasta el momento.

El consenso actual de los trabajos experimentales y clínicos concluye que las personas que ingieren alcohol sufren una pérdida de masa ósea y una disminución de la capacidad para su regeneración creando hueso nuevo. Por eso las personas alcohólicas sufren más fracturas óseas tras traumatismos banales que los abstemios.

Los trabajos experimentales realizados en animales, han demostrado que el alcohol suprime la acción de las células encargadas de formar hueso y estimulan la función de las células que se encargan de la reabsorción ósea.
Estudios actuales

En este contexto cabe señalar que un estudio reciente realizado en humanos ha demostrado la presencia de una disminución de la regeneración de hueso de hasta el 60% cuando se compara la actividad ósea de abstemios con aquellas que ingieren alcohol en cantidades superiores a las consideradas beneficiosas.

Por otra parte, otro trabajo ha evaluado la densidad ósea de personas de raza blanca que consumen alcohol con las de controles no bebedores, concluyendo que la formación ósea es patológica en el primer grupo.

Además la osteopenia o déficit de masa ósea, en pacientes alcohólicos se acentúa con el consumo de tabaco, la vida sedentaria y una ingesta insuficiente de calcio.

La malnutrición es una cualidad íntimamente relacionada con el alcoholismo y, según ciertos trabajos publicados, potencia las consecuencias del consumo de alcohol. En el momento actual, se están realizando trabajos para demostrar los mecanismos de acción del alcohol y establecer que dosis serían adecuadas demostrando su eficacia y evitando la aparición de los efectos indeseables.

20/4/16

Estudio revela que videojuegos crean adicción como las drogas o el alcohol [20-4-16]


Estudio revela que videojuegos crean adicción como las drogas o el alcohol

Los videojuegos crean adicción y actúan sobre el cerebro de la misma manera que otras sustancias que crean dependencia como la marihuana o el alcohol, según un estudio de científicos alemanes presentado este lunes en Viena.

"Las reacciones cerebrales de las personas que juegan con videojuegos en exceso son similares a las de los alcohólicos o los adictos al cannabis", dijo Ralf Thalemann, del Instituto de Medicina Psicológica de la Universidad Charité de Berlín.

Este estudio se presentó en Viena en el V Foro Europeo de Investigadores de Neurociencia, que se celebra desde el 8 al 12 de julio y que reúne a miles de científicos que estudian los procesos cerebrales, según un comunicado del congreso sobre ese estudio.

Si los jugadores de videojuegos someten al cerebro de forma continua a ciertos estímulos de recompensa que causan la liberación de cantidades crecientes del neuro-transmisor llamado dopamina, se crea "una memoria de la adicción" que tiene efecto en la actividad cerebral.

En pruebas realizadas a más de 7.000 personas, los investigadores descubrieron que más de un 10 por ciento tenía esa "memoria de la adicción" grabada en el cerebro.

El equipo de investigadores liderado por Thalemann quiso investigar cuál era el resultado cerebral de esa "adicción" y para ello comparó las reacciones cerebrales que suscitaban imágenes de un videojuego en 15 jugadores "normales" con otros 15 que pasaban mucho tiempo frente a la pantalla del ordenador.

Los científicos comprobaron que los jugadores que dedicaban más horas a su afición tenían una actividad cerebral mucho más elevada que los otros ante ese estímulo, y que las imágenes de los videojuegos tenían una asociación positiva para ellos.
 

El científico sugirió que los padres que sospechen que sus hijos son adictos a los videojuegos deberían buscarles otras actividades alternativas que cumplan la misma función de "elevar el amor propio" de los jóvenes.
 

13/4/16

El consumo de cannabis puede llevar al alcoholismo [13-4-16]

 
El consumo de cannabis puede llevar al alcoholismo 

Un nuevo estudio, publicado en julio en EEUU, muestra una estrecha relación en los receptores del cerebro.

Todas las sustancias adictivas actúan directa o indirectamente sobre los mismos circuitos cerebrales y, por tanto, el consumo de una sustancia puede inducir al de otras y puede interferir también en la recuperación de la dependencia de otras sustancias, según el Dr. Josep Guardia Serecigni, Psiquiatra y Vicepresidente de la Sociedad Científica Española de Estudios sobre el Alcohol, el Alcoholismo y las otras Toxicomanías, SOCIDROGALCOHOL.

El consumo de cannabis (porros, hachís, marihuana) puede llevar al consumo excesivo de alcohol, según se desprende de diversos hallazgos científicos publicados en los últimos años y recopilados en un artículo publicado el pasado julio en la revista Archives of General Psychiatry. Diversos estudios, indica Josep Guardia, Vicepresidente de la Sociedad Científica SOCIDROGALCOHOL, “han comprobado reiteradamente con animales del laboratorio que la activación de los receptores cannabinoides cerebrales, mediante la administración de alcaloides del cannabis, inducen un incremento en el consumo de alcohol, lo cual permite deducir que las personas que fuman porros ahora pueden presentar un consumo excesivo de bebidas alcohólicas más adelante”.

El consumo de cannabis se ha convertido en un comportamiento ampliamente extendido en España, cuyas tasas de consumo se encuentran entre las más elevadas de todos los países de la Unión Europea. Además, en España el consumo de cannabis (fumar porros) suele ir asociado al consumo de bebidas alcohólicas y puede ir asociado también al de cocaína, anfetaminas u otras sustancias.

Los estudios científicos efectuados con animales de laboratorio han comprobado que la activación de los receptores cannabinoides cerebrales induce un incremento del consumo de alcohol y también del apetito, mientras que el bloqueo de dichos receptores, mediante fármacos antagonistas como el rimonabant, produce una reducción del consumo de alcohol, a la vez que disminuye también el apetito. Por tanto, los mencionados efectos sobre el consumo de alcohol de los fármacos que activan (agonistas) o que bloquean (antagonistas) los receptores cannabinoides cerebrales pueden tener repercusiones epidemiológicas y tal vez incluso terapéuticas para el alcoholismo, en el futuro.

El consumo de cannabis puede inducir un consumo excesivo de alcohol, el cual puede ir asociado a un mayor riesgo de desarrollar consecuencias médicas y psiquiátricas, entre las cuales se incluye la dependencia del alcohol o alcoholismo. Por tanto, los jóvenes que hacen un consumo importante y frecuente de cannabis estarían más expuestos a desarrollar problemas relacionados con el alcohol en su vida adulta. Lo cual induce a pensar que las elevadas tasas actuales de consumo de cannabis de nuestro país pueden contribuir a aumentar también las ya elevadas tasas de alcoholismo, en un futuro cercano.

Por otro lado, el consumo de cannabis puede interferir en la recuperación, tanto del alcoholismo como de la dependencia de otras sustancias. La persona que se encuentra en recuperación del alcoholismo, pero no deja de fumar porros va a presentar un mayor riesgo de recaída en el consumo excesivo de alcohol que la persona que no fuma porros o que, por lo menos, deja de hacerlo durante la recuperación del alcoholismo.

Desde el descubrimiento reciente de los receptores cannabinoides cerebrales, de los ligandos endógenos como las anandamidas y de los fármacos que activan o bloquean dichos receptores, se ha producido una cascada de descubrimientos científicos que confirman que existe una clara conexión entre fumar porros y el consumo excesivo de bebidas alcohólicas. Cada vez existen, por tanto, más evidencias científicas que confirman que la persona que se encuentra en recuperación del alcoholismo (y probablemente también de otras drogas) debería dejar de fumar porros si desea prevenir las recaídas.

Por otro lado, si la activación de los receptores cannabinoides cerebrales induce un mayor consumo de alcohol, su bloqueo mediante la administración de fármacos antagonistas de los receptores cannabinoides va a producir una reducción de dicho consumo de alcohol lo cual podría ser de utilidad para las personas que se encuentran en recuperación del alcoholismo. Por tanto, si se hicieran estudios controlados con fármacos antagonistas de los receptores cannabinoides cerebrales, como el rimonabant y otros, se podría comprobar la hipótesis de su posible utilidad para el tratamiento del alcoholismo.

El estudio científico

Las conclusiones se basan especialmente en un reciente artículo de la revista Archives of General Psychiatry, un interesante estudio en el que se muestra como las personas portadoras de una determinada variante genética del receptor cannabinoide tipo 1 (CB1), que por este motivo presentan una mayor afinidad de dicho receptor en el área prefrontal, muestran: (1) una mayor activación del mesencéfalo y del córtex prefrontal, inducida por estímulos condicionados, (2) un mayor efecto de recompensa cuando consumen alcohol y (3) mejores resultados del tratamiento del alcoholismo cuando son tratados con fármacos que actúan sobre el circuito mesolímbico.

Además encuentran una correlación importante entre la activación cerebral inducida por estímulos condicionados al alcohol y el consumo de alcohol, en las personas que tienen el alelo C del receptor CB1 y concluyen que las personas portadoras de dicho alelo C podrían ser más susceptibles a presentar cambios en el circuito mesocorticolímbico que está implicado en la atribución de preeminencia incentiva tras la exposición repetida al alcohol.

En la Introducción del artículo aparecen además interesantes datos sobre la conexión entre los receptores cannabinoides cerebrales y el consumo de alcohol, que nos invitan a la reflexión:

1. El receptor CB1 es un mediador de los efectos del alcohol sobre el circuito cerebral de la recompensa.

2. Los fármacos antagonistas del receptor cannabinoide cerebral (CB1), como rimonabant, bloquean la capacidad del alcohol para inducir liberación de dopamina en el núcleo accumbens, disminuyen la ingesta de alcohol en los animales adiestrados a beber alcohol y previenen la capacidad de los estímulos asociados al alcohol y a otras drogas para reinstaurar su consumo.

3. Como contrapartida, los fármacos agonistas del receptor CB1, es decir los que activan dicho receptor, inducen un aumento del consumo de alcohol en las ratas del laboratorio.

4. Las ratas “knokout” para el receptor CB1, es decir, que carecen del receptor CB1, tras una modificación genética de la dotación cerebral de dicho receptor, presentan un menor consumo de alcohol, déficits en la reinstauración de la conducta condicionada de preferencia por el lugar y no presentan síntomas de abstinencia del alcohol, ni tampoco aumento de la liberación de dopamina en el núcleo accumbens, inducida por el alcohol.

5. Las ratas adiestradas a beber grandes cantidades de alcohol (ratas “preferidoras”) presentan una mayor concentración de ácido ribonucleico mensajero del receptor CB1, en estructuras relacionadas con la conducta de búsqueda de drogas.

11/4/16

La marihuana daña la DNA y causa cáncer, revela nueva prueba [11-4-16]

 
La marihuana daña la DNA y causa cáncer, revela nueva prueba

Usando una nueva prueba de alta sensibilidad, los científicos en Europa están informando de “pruebas convincentes” de que el humo de la marihuana daña el ADN de material genético de una manera que podría aumentar el riesgo de cáncer.

Los investigadores señalan que las sustancias tóxicas en el humo del tabaco pueden dañar el ADN y aumentar el riesgo de cáncer de pulmón y otros cánceres. Sin embargo, no ha sido la incertidumbre sobre si el humo de la marihuana tiene el mismo efecto. Los científicos están especialmente preocupados por la toxicidad del acetaldehído, presente en el tabaco y la marihuana. Sin embargo, ha sido difícil medir el daño del ADN a partir de acetaldehído con las pruebas convencionales. 090615095940

La investigación fue llevada a cabo por Rajinder Singh, Jatinderpal Sandhu, Balvinder Kaur, Tina Juren, William P. Stewart, Dan Segerback y Peter B. Farmer de los biomarcadores y la Prevención de Cáncer de Grupo, Departamento de Estudios y Medicina Molecular del Cáncer y del Instituto Karolinska, Suecia.

Raj Singh, dijo: “Partes de la planta Cannabis sativa, también conocida como marihuana, ganja, y nombres diferentes, comúnmente se fuma como una droga recreativa, aunque su uso para estos fines es ilegal en muchos países.

Los científicos describen el desarrollo y la utilización de un método modificado de espectrometría de masas que mostraba claros indicios de que el humo de la marihuana daña el ADN.

“Ha habido muchos estudios sobre la toxicidad del humo del tabaco. Se sabe que el humo del tabaco contiene 4.000 sustancias químicas de las cuales 60 están clasificados como carcinógenos. El Cannabis en cambio no ha sido tan bien estudiado. Es menos combustible que el tabaco y se mezcla a menudo con tabaco en uso. El humo del cannabis contiene 400 productos entre ellos 60 cannabinoides. Sin embargo, debido a su baja combustibilidad, que contiene 50% más de hidrocarburos aromáticos policíclicos cancerígenos incluidos naftaleno, benzantraceno, y el benzopireno, que el humo de tabaco”.

Los autores añaden: “Es bien sabido que las sustancias tóxicas en el humo del tabaco puede dañar el ADN y aumentar el riesgo de cáncer de pulmón y otros cánceres. Los científicos no estaban seguros de si el humo del cannabis tendría el mismo efecto. Nuestra investigación se ha centrado en la toxicidad del acetaldehído, que está presente en el tabaco y el cannabis”.

Los investigadores añaden que la capacidad de que el humo del cannabis daña el ADN tiene importantes implicaciones para la salud humana especialmente en lo que los usuarios tienden a inhalar más profundamente que los fumadores de cigarrillos, lo que aumenta la carga respiratoria. “Los fumadores de 3-4 cigarrillos de cannabis al día se asocia con el mismo grado de daño a las membranas mucosas bronquiales como 20 o más cigarrillos al día”, agrega el equipo.

“En conclusión, estos resultados demuestran el potencial de dañar el ADN de cannabis [marihuana] humo, lo que implica que el consumo de cigarrillos de cannabis puede ser perjudicial para la salud humana, con la posibilidad de iniciar el desarrollo del cáncer”, afirma el artículo. “Los datos obtenidos de este estudio sugiere que el potencial de dañar el ADN con el humo del cannabis destacan la necesidad de una regulación estricta del consumo de cigarrillos de cannabis, lo que limita el desarrollo de efectos adversos para la salud como el cáncer.
 

8/4/16

Un analgésico opiáceo podría ser un nuevo tratamiento para los adictos a la heroína


Un analgésico opiáceo podría ser un nuevo tratamiento para los adictos a la heroína

Un estudio encuentra que la hidromorfona es una opción autorizada efectiva y ampliamente disponible

healthfinder.gov

La hidromorfona, un analgésico opiáceo, podría ser otra opción de tratamiento para la adicción a la heroína, sugiere un nuevo estudio canadiense.

La investigación incluyó a más de 200 adictos a la heroína en Vancouver. No habían respondido a tratamientos de uso común, como la metadona o el suboxone. Este fue el primer estudio en evaluar la efectividad de la hidromorfona para el tratamiento de la adicción a la heroína, anotaron los investigadores.

Los participantes se seleccionaron al azar para recibir inyecciones de hidromorfona o de diacetilmorfina, que es heroína recetada de grado farmacéutico. Las inyecciones se administraron en una clínica bajo la supervisión de un profesional de la atención sanitaria.

"Proveer opiáceos inyectables en clínicas especializadas bajo supervisión garantiza la seguridad tanto de los pacientes como de la comunidad, y la administración de una atención integral", afirmó en un comunicado de prensa de la Universidad de Columbia Británica la investigadora líder, Eugenia Oviedo-Joekes, que trabaja en la universidad.

Tras seis meses, los pacientes de ambos grupos reportaron muchos menos días de consumo de heroína callejera y de otros opiáceos (de tres a cinco días al mes). Al inicio del estudio los pacientes de ambos grupos reportaron un uso casi diario.

Los participantes también reportaron una gran reducción en la cantidad de días en que cometían crímenes. Al inicio del estudio, los voluntarios participaban en actividades ilegales un promedio de unos 14 días. Durante el estudio, esa cifra se redujo a menos de cuatro días, mostró la investigación.

Y casi un 80 por ciento de los pacientes de ambos grupos seguían en tratamiento a los seis meses, encontró el estudio.

Las inyecciones de ambos fármacos fueron seguras cuando se administraron en la clínica. Durante el estudio, se administraron más de 88,000 inyecciones. Pero solo hubo 14 sobredosis y 11 convulsiones. Todas se manejaron con éxito en la clínica. Esos problemas podrían haber resultado letales si hubieran ocurrido en la calle, anotaron los investigadores.

"La hidromorfona es un analgésico autorizado ampliamente disponible. Nuestro estudio muestra que la hidromorfona es igual de efectiva que la diacetilmorfina, lo que ofrece una alternativa autorizada para tratar el trastorno grave por uso de opiáceos", señaló Oviedo-Joekes.

La diacetilmorfina no está disponible en muchos países, explicó en el comunicado de prensa la Dra. Patricia Daly, directora médica de Vancouver Coastal Health.

"La hidromorfona tiene la ventaja significativa de ser un analgésico legal y autorizado", añadió Daly.

La metadona y la buprenorfina/naloxona son las opciones de tratamiento actuales para la adicción a la heroína, y son efectivos en muchas personas, comentó Daly. Pero "ningún único tratamiento es efectivo para todos los individuos. Cada persona con un trastorno grave por uso de opiáceos que no se trata está en un riesgo alto de enfermedades graves y muerte prematura", agregó.

En diciembre pasado, los CDC anunciaron que las sobredosis mortales de drogas y medicamentos habían alcanzado unos máximos históricos en Estados Unidos, lo que estaba motivado en gran medida por el abuso de analgésicos recetados y heroína. Muchas personas que abusan toman ambas cosas.

Según el informe de diciembre, más de 47,000 estadounidenses perdieron su vida por una sobredosis de medicamentos o drogas en 2014, un aumento del 14 por ciento respecto al año anterior.

Los hallazgos del nuevo estudio aparecen en la edición del 6 de abril de la revista JAMA Psychiatry.

5/4/16

Riesgo de alcoholismo en universitarios [5-4-16]


Riesgo de alcoholismo en universitarios

De cada 10 estudiantes que ingresan al nivel bachillerato y licenciatura de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), seis reportan haber consumido -a veces con moderación y otras en exceso- bebidas alcohólicas, de acuerdo con las últimas estadísticas realizadas por la Dirección de Servicios Médicos de la máxima casa de estudios.
De esta última cifra, sólo 2% llegan a presentar problemas de alcoholismo.

Marcela González de Cosío Ortiz, subdirectora en Investigación y Desarrollo Humano de esta dirección, reveló lo anterior y dijo que es importante retardar el consumo del alcohol entre los jóvenes que ingresan a la Universidad.

De ahí, comentó, la puesta en marcha de diversos programas enfocados a la prevención y al cuidado de la salud para los estudiantes de nivel medio y superior.

"El consumo de alcohol en las personas se vuelve más moderado cuando éstas son más grandes", precisó la investigadora.

De acuerdo con el Consejo Nacional contra las Adicciones (Conadic), un bebedor moderado es una persona que toma hasta tres copas por ocasión y siempre en situaciones sociales, sin llegar a la embriaguez; no tiene problemas por su forma de beber.

En cambio, un bebedor excesivo es una persona que cuando toma consume una cantidad de alcohol que con frecuencia llega a la embriaguez y le ocasiona problemas, individuales, familiares, escolares, laborales o sociales.

Durante su participación en el seminario Enfoques sobre el consumo de bebidas alcohólicas en la UNAM, realizado por la Fundación de Investigaciones Sociales AC, Marcela González señaló que lo importante es evitar que los jóvenes presenten problemas con su manera de beber, pues corren el riesgo de que a edades adultas y en plena etapa productiva padezcan enfermedades como la cirrosis hepática, cardiopatías o estén expuestos a accidentes de tránsito, que los conlleven a una discapacidad o incluso hasta la muerte.

"Lamentablemente, a pesar de que ese joven tiene la oportunidad de tener acceso a la educación media y superior, quizá muchos de ellos sean brillantes y sacan altas calificaciones, aún no son muy conscientes de la importancia del autocuidado de la salud", expuso.

Y agregó: "Ese profesionista tendrá un doctorado, sabrá mucho de humanidades, pero su esperanza de vida se verá reducida porque tiene cirrosis".

La especialista comentó que los servicios médicos de la UNAM se han reorientado a los aspectos preventivos dirigidos a la comunidad universitaria, pero principalmente a la que se encuentra en el bachillerato.

"Es en esta etapa -explicó- dónde más se nos cae la mayor cantidad de comportamientos saludables de los estudiantes".

Llegan de la secundaria al bachillerato, reconoció, y traen comportamientos saludables en su estilo de vida porque todavía tienen muchos controles en casa.

Sin embargo, agregó, cuando llegan al nivel escolar medio superior, ya empiezan a permanecer más tiempo en la escuela y comienzan a convivir más con sus pares.

Sobre las estadísticas en el consumo de alcohol entre los estudiantes, la subdirectora en Investigación y Desarrollo Humano de los Servicios Médicos de la UNAM informó que por cada generación de ingreso -ya sea al nivel medio superior y superior- a esta institución educativa, 60% de los alumnos están en riesgo por el consumo de alcohol y 50% por el consumo de tabaco.

La especialista aclaró que de esta población sólo 2% tienen ya problemas de alcoholismo.

"Es decir, reportaron haber consumido cuatro copas o más por ocasión, por lo que son considerados como población vulnerable y de riesgo", expuso.

Durante este seminario, también se presentó una encuesta de la Facultad de Medicina, del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental de la UNAM, que establece que los lugares preferidos de consumo de alcohol por parte de la población estudiantil son principalmente las fiestas, sus casas, restaurantes y bares, así como lugares públicos.

De igual forma, las bebidas que más consumen los estudiantes son las cervezas, los destilados, vino ligero, vinos de mesa y otros.


De cada 10 estudiantes que ingresan al nivel bachillerato y licenciatura de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), seis reportan haber consumido -a veces con moderación y otras en exceso- bebidas alcohólicas, de acuerdo con las últimas estadísticas realizadas por la Dirección de Servicios Médicos de la máxima casa de estudios.
De esta última cifra, sólo 2% llegan a presentar problemas de alcoholismo.

Marcela González de Cosío Ortiz, subdirectora en Investigación y Desarrollo Humano de esta dirección, reveló lo anterior y dijo que es importante retardar el consumo del alcohol entre los jóvenes que ingresan a la Universidad.

De ahí, comentó, la puesta en marcha de diversos programas enfocados a la prevención y al cuidado de la salud para los estudiantes de nivel medio y superior.

"El consumo de alcohol en las personas se vuelve más moderado cuando éstas son más grandes", precisó la investigadora.

De acuerdo con el Consejo Nacional contra las Adicciones (Conadic), un bebedor moderado es una persona que toma hasta tres copas por ocasión y siempre en situaciones sociales, sin llegar a la embriaguez; no tiene problemas por su forma de beber.

En cambio, un bebedor excesivo es una persona que cuando toma consume una cantidad de alcohol que con frecuencia llega a la embriaguez y le ocasiona problemas, individuales, familiares, escolares, laborales o sociales.

Durante su participación en el seminario Enfoques sobre el consumo de bebidas alcohólicas en la UNAM, realizado por la Fundación de Investigaciones Sociales AC, Marcela González señaló que lo importante es evitar que los jóvenes presenten problemas con su manera de beber, pues corren el riesgo de que a edades adultas y en plena etapa productiva padezcan enfermedades como la cirrosis hepática, cardiopatías o estén expuestos a accidentes de tránsito, que los conlleven a una discapacidad o incluso hasta la muerte.

"Lamentablemente, a pesar de que ese joven tiene la oportunidad de tener acceso a la educación media y superior, quizá muchos de ellos sean brillantes y sacan altas calificaciones, aún no son muy conscientes de la importancia del autocuidado de la salud", expuso.

Y agregó: "Ese profesionista tendrá un doctorado, sabrá mucho de humanidades, pero su esperanza de vida se verá reducida porque tiene cirrosis".

La especialista comentó que los servicios médicos de la UNAM se han reorientado a los aspectos preventivos dirigidos a la comunidad universitaria, pero principalmente a la que se encuentra en el bachillerato.

"Es en esta etapa -explicó- dónde más se nos cae la mayor cantidad de comportamientos saludables de los estudiantes".

Llegan de la secundaria al bachillerato, reconoció, y traen comportamientos saludables en su estilo de vida porque todavía tienen muchos controles en casa.

Sin embargo, agregó, cuando llegan al nivel escolar medio superior, ya empiezan a permanecer más tiempo en la escuela y comienzan a convivir más con sus pares.

Sobre las estadísticas en el consumo de alcohol entre los estudiantes, la subdirectora en Investigación y Desarrollo Humano de los Servicios Médicos de la UNAM informó que por cada generación de ingreso -ya sea al nivel medio superior y superior- a esta institución educativa, 60% de los alumnos están en riesgo por el consumo de alcohol y 50% por el consumo de tabaco.

La especialista aclaró que de esta población sólo 2% tienen ya problemas de alcoholismo.

"Es decir, reportaron haber consumido cuatro copas o más por ocasión, por lo que son considerados como población vulnerable y de riesgo", expuso.

Durante este seminario, también se presentó una encuesta de la Facultad de Medicina, del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental de la UNAM, que establece que los lugares preferidos de consumo de alcohol por parte de la población estudiantil son principalmente las fiestas, sus casas, restaurantes y bares, así como lugares públicos.

De igual forma, las bebidas que más consumen los estudiantes son las cervezas, los destilados, vino ligero, vinos de mesa y otros.
 

30/3/16

Una de cada 25 muertes se deben al consumo de alcohol [30-3-16]

 
Una de cada 25 muertes se deben al consumo de alcohol

En todo el mundo, una de cada 25 muertes y el 5 por ciento de los años vividos con discapacidad son atribuibles al consumo de alcohol, según un estudio del Centro de Adicción y Salud Mental en Toronto (Canadá) que se publica en la revista 'The Lancet'.

Los autores, dirigidos por Jürgen Rehm, descubrieron que globalmente, de media, el consumo de alcohol es equivalente a los 6,2 litros de etanol puro al año o a alrededor de 12 unidades por persona a la semana teniendo en cuenta que una unidad son 10 mililitros de etanol. En Europa, el dato es superior, alcanzando los 11,9 litros de etanol por persona por año o 21,5 unidades por semana. En Norteamérica estos datos son de 9,4 litros/18 unidades.

Según los investigadores, en todas las regiones del mundo, los hombres consumen más alcohol que las mujeres, aunque la tasa varía, ya que las mujeres de países con ingresos altos consumen más que las de los países pobres. Los autores han tenido en cuenta para la interpretación de estos datos que el 45 por ciento de los hombres y el 66 por ciento de las mujeres en la población mundial no beben alcohol, la mayoría nunca en su vida.

En 2004 el 3,8 por ciento de todas las muertes que se produjeron a nivel global, aproximadamente 1 de cada 25, eran atribuibles al alcohol. De ellas el 6,3 por ciento se produjeron en hombres y el 1,8 por ciento en mujeres. Los hombres bebían mucho más y de una vez.

La mayoría de las muertes causadas por el alcohol se debían a heridas, cáncer, enfermedad cardiovascular y cirrosis hepática. De forma global, las muertes atribuibles a la bebida han aumentado desde el año 2000 principalmente debido al aumento en el número de mujeres que beben alcohol. En las personas de menos de 60 años, la proporción era superior al 5,3 por ciento entre quienes tomaban alcohol.

Según los autores, Europa tenía la mayor proporción de mortalidad asociada al alcohol, con 1 de cada 10 muertes atribuibles. En Europa, los países de la antigua Unión Soviética tenían la proporción más elevada con una de cada siete muertes o del 15 por ciento de la mortalidad. En relación al volumen de alcohol consumido por persona, las tasas de mortalidad atribuibles a la bebida fueron superiores en los países en desarrollo, en especial en Asia suroriental. En términos globales, las tasas de mortalidad en hombres eran cinco veces superiores a las de las mujeres.

En contraste con otros factores de riesgo tradicionales como la presión sanguínea elevada o el colesterol, la enfermedad atribuible al alcohol recae más en las personas más jóvenes que en las de mayor edad. De todos los años vividos con discapacidad que pueden ser consecuencia del alcohol, el 34 por por ciento los padecían personas de entre 15 y 29 años, el 31 por ciento aquellas entre los 30 y los 44 años y el 22 por ciento de las que tienen entre 45 y 59 años.

Según los investigadores, de forma global, el efecto del alcohol sobre la carga de enfermedad es de alrededor del mismo tamaño que el del tabaquismo en el año 2000, pero es superior en los países en desarrollo. Los autores añaden que este descubrimiento no sorprende ya que el consumo global está aumentando, sobre todo en los países más poblados como India y China.
 

27/3/16

La adicción a la tecnología causa fuertes enojos en los más chicos [27-3-16]


La adicción a la tecnología causa fuertes enojos en los más chicos

Relaciones familiares en crisis.Se generan como respuesta a los límites para el uso del celular, la tablet o la PC. En algunos casos se dan discusiones violentas y hasta agresiones a los padres.


Hay casos que aunque no aparecen en las estadísticas de violencia familiar -porque en su mayoría se dan puertas adentro-, dan cuenta de la crisis por la que transita la función de los padres que no han podido fijar límites a tiempo. Se trata de la violencia filoparental: hijos que dominan, insultan y hasta les pegan a sus padres. El disparador de los virulentos ataques de ira suelen ser las discusiones derivadas del uso o la falta del celular, la tablet o el artículo electrónico que sea. Los protagonistas no son sólo los adolescentes -inmersos en la típica rebeldía de la edad- sino también nenes más chicos, incluso los que están dando sus primeros pasos en la lectoescritura.

¿Qué rol juegan las nuevas tecnologías, como característica de época, en este tipo de conductas? ¿Potencia los conflictos entre padres e hijos? ¿Por qué? Los especialistas consultados por Clarín explican que en los menores se observa una suerte de adicción y dependencia al celular y a la tablet, por eso cuando no lo tienen, se sienten "vacíos" y se enojan mucho. Es que para ellos, esos aparatos representan un objeto de deseo mucho más fuerte que cualquier entretenimiento del pasado que supo ser centro de conflictos durante la adolescencia de los padres de hoy.

El fenómeno actual se retroalimenta con otro: padres sobrepasados por distintas razones de la vida diaria, fueron muy flexibles en la crianza de sus hijos y cuando quieren hacerlo -prohibiendo el uso del móvil, por ejemplo- se genera la espiral de violencia. "Las pantallas generan cierta hipnosis. Los chicos quieren salir de un medio ambiente que los angustia y se refugian en ellas. Cuando se las sacan, reaccionan como un nene de dos años al que le quitan un juguete", señala el psicólogo Miguel Espeche, autor del libro Criar sin miedo.

"Les digo a los padres que a los hijos tienen que leerles la Declaración de los Derechos del Niño de las Naciones Unidas para que sepan qué es un derecho (alimentación, educación, comprensión, por ejemplo) y qué no. No hay derecho al smartphone", asegura Espeche. "La tecnología tapa el vacío que no se formó en la mente de los chicos -dice Eva Rotenberg, psicoanalista, fundadora de la Escuela para Padres-. Cuando los padres no los dejan acceder a ella y eso les genera una violencia tremenda".

¿A qué vacío se refiere Rotenberg? Al que tienen "los chicos no mirados, no registrados por sus padres, que crecen sin desarrollar un yo capaz de generar confianza y autoestima. Son chicos que crecen sin poder desarrollar recursos internos. ‘Con la Play puedo ganarle al monstruo más fuerte' me han asegurado nenes que después en la vida real no pueden defenderse de sus pares".

La especialista asegura que estos padres "olvidaron cómo sus hijos llegaron a esa situación". Y agrega que recuerda casos en los que antes de llegar al consultorio, los padres tuvieron que llamar a la Policía o el chico fue internado, bajo tratamiento psiquiátrico.

En España hay estadísticas. En Cataluña, cada año se produce un promedio de entre 150 y 160 detenciones de menores por este tipo de casos, según publicó hace unos días el diario La Vanguardia. Dice la Policía de esa región que cuando las familias acuden a ellos llegan muy deterioradas anímicamente y muchas veces estando ya en tratamiento psicológico. Parece que allá y acá lo que está en crisis es el modelo de crianza. "Las actitudes violentas son producto de la forma de crianza y el entorno social que conforman el desarrollo de la infancia del chico. Si los temas se resuelven a los golpes e insultos, ése será después el método de los chicos. Y eso replica día a día en la violencia escolar, en los noviazgos violentos", explica a Clarín Guadalupe Tagliaferri, a cargo del Consejo de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes de la Ciudad. Y subraya: "Me cuesta creer que si hubo dialogo y respeto, los hijos le peguen a los padres".

En esa línea, Espeche se remonta a los primeros años de la infancia y señala: "Cuando desde el inicio de la crianza no se han podido fijar límites, los chicos crecen, toman el poder, no saben cómo ejercerlo, y puede desencadenar en casos extremos de violencia".

Se refiere a las conductas del llamado "bebé tirano". Hasta el año, parece que los demás sólo existen para satisfacer sus necesidades. A partir de ahí, el niñova aprendiendo estrategias para conseguir lo que quiere, como las famosas y temidas rabietas. Hacia los 4 ó 6 años, ya puede ser capaz de verbalizar su rabia y controlarse un poco más. Pero no es el caso del "niño tirano" que sigue intentando imponer su voluntad. La agresividad persiste, avanza, se agudiza y a partir de los 14 años se junta con la rebeldía propia de la adolescencia.

Dicen los expertos que en esta etapa no sólo se ven reacciones de violencia y maltrato hacia los padres o tutores; también hay chicos con problemas vinculares con sus padres manifiestan problemas de aprendizaje, de alimentación y hasta afecciones en la piel.

"La adolescencia es un momento vital en el que se pone de manifiesto cómo transcurrió la infancia", apunta Rotenberg. Y agrega: "La violencia es un modo de reclamo: el hijo violento, de alguna manera, se sintió violentado a lo largo de su vida, porque no pudo contar con sus padres del modo en que él hubiera necesitado"