2/9/15

Tetris, una herramienta contra las adicciones


Tetris, una herramienta contra las adicciones

unocero.com

Psicólogos de la Universidad de Plymouth, en Inglaterra; y la Universidad Tecnológica de Queensland, en Australia, sugieren que jugar Tetris apenas tres minutos al día reduce la necesidad de tomar drogas, alimentos o de realizar actividades como el sexo o dormir.

Actualmente se conoce que la adicción es una enfermedad que afecta el cerebro y la conducta mediante cambios bioquímicos donde diversos neurotransmisores, así como a vías o sistemas cerebrales, tales como el núcleo accumbens, un grupo de neuronas del encéfalo el cual al estimularse libera dopamina, un importante neurotransmisor que cuenta con múltiples funciones dentro de las que se encuentra la regulación del placer o recompensa.

En la investigación, los investigadores contaron con la participación de 31 voluntarios con edades comprendidas entre los 18 y los 27 años con diferentes adicciones (alcohol, tabaco, drogas y sexo). Durante una semana, los participantes apuntaron el grado de ansiedad que sufrían diariamente y solo 15 de ellos jugaron todos los días al Tetris, unas 5 veces al día.

Los resultados revelaron que quienes jugaron Tetris mostraban una reducción de la ansiedad hasta en un 15% en todas las adicciones, manteniendo el efecto incluso hasta una semana después de concluir con el experimento.

“El deseo de algo implica imaginar la experiencia de su consumo o de realizar una actividad particular. Así, jugar a un juego visualmente interesante como el Tetris ocupa el proceso mental que soporta esa imaginación. Es difícil imaginarte viviendo algo y jugar al Tetris al mismo tiempo”, dijo Jackie Andrade, coautora del estudio.

Es la primera vez que se demuestra que la interferencia cognitiva puede ser empleada fuera del laboratorio para reducir la adicción. “El Tetris puede ayudar a la gente a manejar sus adicciones en su vida diaria o durante períodos de tiempo más extensos”, agrego.

Así mismo los investigadores refieren que el Tetris no es el único juego que puede traer beneficios, otros juegos como Candy Crush o cualquier otro título que sea visualmente interesante podría producir un efecto similar.

En el mismo contexto podemos remarcar lo dado a conocer por la American Psychologist, donde definen cuatro beneficios derivados del entretenimiento digital:

1. Beneficios cognitivos: Donde se ha demostrado por ejemplo que la gente que jugaba shooters en primera persona mostraron una más rápida y precisa asignación de atención, mayor resolución espacial en el procesamiento visual y habilidades de rotación mental mejoradas.

2. Motivación: A través del compromiso persistente que implica un videojuego, los jugadores desarrollan un sentido de identidad; es decir, una percepción dada acerca de su inteligencia y habilidades, la cual puede tener un impacto a largo plazo sobre la proclividad del sujeto para el éxito.

3. Control de emociones: Las estrategias de regulación adaptativa como la aceptación, la resolución de problemas y la reevaluación se relacionan con niveles bajos de los síntomas depresivos.

4. Habilidades sociales: Contrario a los estereotipos, el jugador promedio no es un nerd, aislado socialmente. Muchos de los juegos de hoy son multijugador, los cuales requieren la interacción con otros usuarios. Así mismo, de acuerdo con la investigación, “más del 70 por ciento de los jugadores juegan con un amigo, ya sea de forma cooperativa o competitiva”.

25/8/15

Redes sociales: narcisismo y adicción [25-08-15]



Redes sociales: narcisismo y adicción

Las redes sociales en internet han modificado durante los últimos años la manera en la que muchas personas se relacionan cada día y se han convertido en unas herramientas capaces de dar voz al ciudadano, pero también de acentuar trastornos de la personalidad.

Estudios recientes confirmaron la creciente necesidad de muchos usuarios de estar permanentemente conectados para interactuar con sus conocidos a través de plataformas como Facebook, la más popular de las redes sociales, u otros servicios de mensajes a través del teléfono.

"Los medios sociales son adictivos porque eres el centro de la experiencia, por lo que de forma natural quieres pasar más tiempo en ellos, para ver cómo la gente te responde o responde a aquello que compartes", dijo a Efe el analista Brian Solís, de origen mexicano y español y experto de la consultora Altimeter Group.

En esa dependencia se reconocen síntomas comunes en cualquier adicción, tal y como confirmó un experimento llevado a cabo en 2011 por la Universidad de Maryland, en EEUU, en el que se pidió a un millar de universitarios de 37 países que pasaran 24 horas sin internet ni medios de comunicación.

Tras un día sin contactos en la red, alrededor de un 20 por ciento de los estudiantes manifestaron un síndrome de abstinencia tecnológico con sentimientos de "desesperación", "vacío" o "ansiedad", unas respuestas que van en la línea de una encuesta realizada por la empresa tecnológica TeleNav en EEUU hace menos de un año.

Más de la mitad de los consultados aseguraron que preferían dejar el chocolate, el alcohol o la cafeína durante una semana antes que desprenderse temporalmente de sus teléfonos.

Campañas como el Día Nacional de la Desconexión, que celebra hoy en EEUU su tercera edición, intentan concienciar hacia un empleo más sano de las redes sociales, cuyo uso puede derivar en un narcisismo patológico, según un estudio publicado este mes en la revista Personality and Individual Differences.

Tras analizar los hábitos en Facebook de casi 300 personas de entre 18 y 65 años, los investigadores hallaron evidencias de dos elementos socialmente perjudiciales propios del narcisismo, como el ansia de protagonismo y la voluntad de aprovecharse de los demás.

Esas actitudes resultaron estar más patentes en aquellos que tenían más amigos en la red social, actualizaban su cuenta y su foto de perfil con más frecuencia y reaccionaban más agresivamente a quienes les criticaban en Facebook.

El peso adquirido por las redes sociales ha llegado al punto de que, según la Universidad de Maryland, la forma en la que se interrelaciona en ellas contribuye a crear la identidad del usuario frente a los demás y frente a uno mismo, una vinculación que no tiene por qué ser necesariamente negativa.

"Cualquier persona tiene la oportunidad de convertirse en un famoso en el mundo digital y las compañías y las marcas han visto ya que pueden conseguir buenos resultados cuando se relacionan con gente que ha logrado tener un estatus en la red", explicó Solís, autor del reciente informe "The Rise of Digital Influence".

En ese trabajo, planteado como una guía para ayudar a las empresas a sacar partido a las redes sociales, se apuntó la importancia que juega en este nuevo entorno virtual la figura del internauta influyente.

"La influencia no es popularidad y la popularidad no es influencia", indicó Solís, quien desmitificó la idea de que lo importante sea tener muchos seguidores en las redes sociales.

"Lo relevante es cómo reacciona la gente a lo que tú digas. Se trata de ver tu capacidad para causar un efecto. Puedes comprar todos los usuarios que quieras pero eso no afectará a tu influencia", añadió.

Uno de los ejemplos destacados por Solís sobre el poder que dan al consumidor los nuevos medios sociales fue el caso del músico Dave Carroll, cuya guitarra fue dañada en un vuelo de United Airlines. La aerolínea se negó a pagar y el músico protestó en YouTube.

Carroll compuso la canción "United Breaks Guitars" (United rompe guitarras) y lanzó tres vídeos que han tenido 11 millones de visitas. Finalmente la compañía aérea accedió a cubrir los costes, aunque para entonces el artista dijo no estar interesado.

El daño económico causado a la imagen de United por los vídeos de Carroll, según se recoge en el informe de Solís, pudo suponer unas pérdidas de 180 millones de dólares (unos 135 millones de euros) en capitalización bursátil.

24/8/15

Ayudar, placer adictivo [24-08-15]


Ayudar, placer adictivo

Sorpresivo descubrimiento


Durante décadas, los científicos han estudiado zonas en lo profundo del cerebro que parecen asociadas con el placer y la adicción. Si se pone un electrodo en esa parte del cerebro de una rata, ésta se obsesionará con estimular esas zonas.

Cuando a las ratas se les permite empujar una palanca a cambio de una leve corriente que produce un estímulo en esos "centros de placer", ellas presionarán la palanca hasta 7,000 veces por hora.

Estas ratas se olvidan de comer o beber, y se les debe desconectar para evitar que mueran. Por conseguir ese estímulo, los machos ignoran a hembras en celo y las ratas se olvidan de amamantar a sus crías. "Presionar esa palanca se vuelve todo su mundo", escribe David J. Linden, neurocientífico de la Escuela de Medicina de la Universidad Johns Hopkins en su fascinante nuevo libro "La brújula del placer".

El profesor Linden explica cómo drogas como la cocaína, que activan esos centros de placer (hay varias personas interconectadas), de hecho alteran las conexiones cerebrales para incrementar el deseo. Si mira fotos ampliadas de cerebros de ratas puede ver a cuál animal se le dio cocaína y a cuál no.

Y esto no sólo lo causan las drogas. Escáneres cerebrales sugieren que todo, desde una carrera hasta el sexo, activan los circuitos de placer del cerebro. Todas pueden tener consecuencias neurológicas que corresponden con lo que pensamos como una adicción. Por ejemplo: ejercicio.

Como corredor patológico desde mis días de secundaria en Oregón, esto llamó mi atención: ¿Soy adicto a correr?

"Los adictos al ejercicio muestran todos los signos de los adictos a sustancias: tolerancia, ansiedad, retracción y la necesidad de ejercitarse sólo para sentirse normal", indica Linden.

De acuerdo, lo reconozco. Quizá sea un adicto.

El engarce con lo que produce placer parece activar la liberación de químicos llamados endorfinas y enkefalinas uno (la versión cerebral del opio) y endocabinoides (la versión cerebral de mariguana).

En el laboratorio, las ratas pueden desarrollar adicción al ejercicio en una rueda.

Investigadores del cerebro están hallando muchos modelos similares. ¿Quién sabía que el orgasmo, por igual en hombres y mujeres, activa los centros de placer tanto como la cocaína?

"Entre todos los que sufren de una adicción, los adictos al sexo están entre los menos probables que busquen atención y tratamiento", escribe, y añade que esto es trágico, porque es más probable que en su adicción arrastren a otros con ellos más que un drogadicto.

La investigación de la química cerebral también sugiere que el juego y comer en exceso pueden ser conductas adictivas análogas a las adicciones a los narcóticos. En particular, alimentos con grasa parecen activar deseos que a su vez alteran los circuitos cerebrales de placer para amplificar ese deseo.

Un estudio halló que ratas alimentadas con pastel de queso y chocolate mostraron diferencias en los circuitos cerebrales en apenas 40 días. El impacto fue que los centros de placer de su cerebro se entumecieron, de modo que al parecer necesitaban tragar aún más pastel de queso para generar la misma satisfacción.

Bien sea azúcar o heroína, el cuerpo en forma constante eleva la cantidad necesaria para proporcionar el mismo estímulo.

¿Significa esto el fin de la libre voluntad?

Por supuesto que no. Pero es un recordatorio que los deseos son fenómenos complejos con fuertes lazos con la química cerebral y la genética. Quizá sea por esto que el presidente Obama ha mostrado asombrosa autodisciplina en su carrera política mientras soporta una larga lucha con la nicotina.

Más aún, nuestro cerebro nos impele no sólo hacia vicios, sino también hacia virtudes. En años recientes, los investigadores han descubierto que la generosidad no es siempre un sacrificio; en cambio, a menudo nos regocija.

Una serie de experimentos en la universidad de Oregón incluyó a jóvenes mujeres conectadas a escáneres cerebrales mientras se les mostraban modestas cantidades de dinero. En ocasiones les quitaban dinero, en otras les daban oportunidad de donar a caridades, y algunas veces les dieron cantidades adicionales.

Los centros de placer se encendían cuando recibían dinero, como es de esperar, pero también cuando lo regalaban.

Hubo considerable variedad entre los individuos. Con base en sus patrones cerebrales, casi la mitad de las mujeres parecía sentir tanto placer en dar dinero como en recibirlo. La otra mitad disfrutó recibir más dinero. Tampoco sorprende que estas últimas dieron menos a la caridad.

Quizá la investigación conduzca a nuevas herramientas para combatir la adicción a las drogas, el alcoholismo o la obesidad. Quizá yo pueda llegar a sentir el estímulo de la carrera sin tener que sudar. Pero para mí, el descubrimiento más fascinante es que por lo menos la mitad de los humanos se siente tan bendecido con dar como con recibir.

Sobre la base de la más reciente investigación cerebral, así como la experiencia práctica, reconozcamos esta profunda verdad: el altruismo y la generosidad pueden ser placeres hedonistas.
 

23/8/15

Hablar con los adolescentes podría ayudarles a reducir el uso de marihuana [23-08-15]

 
Hablar con los adolescentes podría ayudarles a reducir el uso de marihuana

Dos conversaciones breves sobre la droga redujeron el uso de los jóvenes en hasta veinte por ciento, encuentra un estudio

Unas conversaciones voluntarias breves y sin juicios de valores con los adolescentes sobre el uso de marihuana podrían reducir significativamente su uso de la droga, según un estudio reciente.

Los investigadores también hallaron que un método motivacional en estas discusiones sobre la marihuana era más eficaz que simplemente educar a los estudiantes de secundaria sobre los efectos de la droga para la salud.

La marihuana es la droga favorita de adolescentes de todo el mundo. Tan solo en EE. UU., casi un tercio de los estudiantes de secundaria reportan fumarla. Muchos lo hacen porque no se dan cuenta de las consecuencias de salud de usar la droga, según investigadores de la Universidad de Washington.

"No es una droga libre de riesgos", apuntó en un comunicado de prensa de la Universidad de Washington Denise Walker, codirectora del Grupo de Investigación sobre Programas Innovadores de la universidad. "Mucha gente la usa sin problemas. Pero otros la usan regularmente, casi a diario, y desean dejarla, pero no están seguros de cómo lograrlo".

Algo que complica el asunto es que los riesgos asociados con la marihuana son mayores para los adolescentes que para los adultos, señaló Walker. "La adolescencia es un importante periodo del desarrollo para el aprendizaje de los roles de la adultez. Fumar marihuana con regularidad puede impedir el desarrollo y el rendimiento escolar, y prepara a los niños para otras conductas de riesgo", añadió.

Sin embargo, los investigadores hallaron que el uso de marihuana en adolescentes se podía reducir significativamente a través de conversaciones íntimas y directas. Al llevar a cabo el estudio, que aparece en una edición reciente en internet de la revista Psychology of Addictive Behaviors, los investigadores se reunieron con 310 estudiantes de secundaria para darles información, aunque no tratamiento, sobre su uso regular de marihuana.

Cada estudiante tuvo dos reuniones personales individuales con educadores en salud que duraron hasta una hora, y que usaron un método motivacional o educativo.

Los estudiantes que asistieron a las reuniones motivacionales conversaron sobre cómo el uso de marihuana podría interferir con sus metas, vida y valores. Los que recibieron el método educativo vieron una presentación que describía los efectos de salud y psicológicos del uso de marihuana.

Los investigadores hallaron que los adolescentes que asistieron a las reuniones motivacionales redujeron su uso de marihuana en veinte por ciento en un plazo de tres meses. Un año tras sus reuniones, aún tenían una disminución de quince por ciento en su uso de la droga.

Aunque tuvieron resultados menos dramáticos, los participantes del grupo de tratamiento educativo reportaron un declive del ocho por ciento en el uso de marihuana tras sus reuniones. Un año más tarde, mantenían un descenso general de once por ciento.

Los autores del estudio añadieron que este método de bajo costo y baja carga para controlar el uso de marihuana en los adolescentes se debe distribuir a los consejeros escolares sobre alcohol y drogas. El programa "tiene el objetivo de atraer a personas que no están listas para un tratamiento completo, pero a quienes les interesa tener una conversación con un profesional capacitado para discutir las preocupaciones sobre el uso de sustancias", aseguró Walker.

22/8/15

Los alcohólicos enfrentan un mayor riesgo de morir cuando están hospitalizados [22-08-15]


Los alcohólicos enfrentan un mayor riesgo de morir cuando están hospitalizados

Y mueren en promedio 8 años antes que las personas que no tienen problemas con la bebida, según un estudio.


Los pacientes de hospital que padecen alcoholismo tienen un mayor riesgo de morir durante su hospitalización, según halló un nuevo estudio.

Un grupo de investigadores analizó alrededor de 12 años de datos de más de 23,000 pacientes de hospital que presentaban alcoholismo y un "grupo control" de más de 233,000 pacientes que no presentaban el trastorno.

Todos los pacientes se encontraban en distintos hospitales generales en Manchester, Inglaterra.

Uno de cada cinco pacientes que sufría alcoholismo murió durante su estancia en el hospital, comparado con uno de cada 12 pacientes en el grupo control de acuerdo con el estudio.

Adicionalmente, los investigadores hallaron que, en promedio, las personas con alcoholismo eran propensas a morir alrededor de ocho años más jóvenes que las personas que no tenían problemas con el alcohol.

El estudio se publicó en línea recientemente en la revista European Psychiatry.

Los investigadores señalaron que los alcohólicos tienen mayores probabilidades que otros pacientes de presentar enfermedades del hígado, el sistema respiratorio, el sistema nervioso, el páncreas y gastrointestinales.

"Los pacientes con problemas de adicción frecuentemente son admitidos a los hospitales como casos de urgencia. Al momento del diagnóstico, se da prioridad a los síntomas agudos -- esto puede contribuir al hecho de que no se registren todas las enfermedades físicas", dijo el autor del estudio Dieter Schoepf, del departamento de psiquiatría y psicoterapia del Hospital de la Universidad de Bonn en Alemania, en un comunicado de prensa de la universidad.

Los investigadores concluyeron que los hallazgos mostraron la necesidad de tratamiento temprano más intensivo para pacientes con alcoholismo.

21/8/15

La adicción al juego tiene una explicación científica [21-08-15]


La adicción al juego tiene una explicación científica

Un reciente estudio de biólogos de EE.UU. revela que la llamada ‘falacia del jugador’, la creencia equivocada en la gran victoria a la vuelta de la esquina, podría deberse a un daño cerebral y apunta a la zona del cerebro ‘responsable’.

Biólogos estadounidenses han identificado una región del cerebro responsable de la adicción a los juegos de azar, según un artículo publicado en la revista científica ‘Proceedings of the National Academy of Sciences’ (PNAS).

Los ludópatas son propensos a desarrollar un patrón diferente de actividad cerebral al de los ‘no jugadores’, ya que tienen la creencia equivocada de que siempre pueden vencer las probabilidades en un juego de azar. Se trata de la adicción conocida como ‘falacia del jugador’ o ‘falacia de Montecarlo’.

Los científicos llevaron a cabo una serie de experimentos en los que participaron tanto personas sanas como pacientes con lesiones de diferentes áreas del cerebro. Se ofreció a todos los participantes jugar a la ruleta y a máquinas tragamonedas, según ‘The Independent’.

Durante las pruebas psicológicas realizadas con este pequeño grupo de pacientes en los Estados Unidos, con lesiones bien definidas en ciertas regiones del cerebro, se les ofreció evaluar sus posibilidades de ganar después de jugar un par de juegos de computadora diseñados para simular dos tipos de pensamiento distorsionado, conocidos como estímulos del ‘apetito’ de jugar.

A partir de estas observaciones, el equipo de investigadores liderado por Luke Clark, de la Universidad de Cambridge, concluyó que la adicción al juego depende de una ínsula cerebral hiperactiva que separa el lóbulo frontal del temporal. Esta hiperactividad hace que las personas sucumban ante la ilusión de que tiene más probabilidades de ganar que las tradicionales 50 a 50, es decir no se dan cuenta de que la probabilidad de obtener el resultado deseado depende de los resultados previos.

Los resultados apoyan la idea de que la adicción al juego tiene una base neurológica y los adictos podrían ser tratados con los fármacos que se dirigen a ciertas regiones del cerebro, o el asesoramiento psicológico que tiene como objetivo contrarrestar las distorsiones que se traducen en el juego compulsivo.

“Los tratamientos futuros para la adicción al juego estarán enfocados a reducir esta hiperactividad, ya sea por medio de fármacos o por técnicas psicológicas como las terapias de concienciación… Los resultados nos abren nuevos caminos para explorar el tratamiento de la adicción al juego”, explicó el doctor Clark.
 

20/8/15

El alcohol podría no ser amable con el cerebro que envejece [20-08-15]


El alcohol podría no ser amable con el cerebro que envejece

Estudios sugieren problemas potenciales, por ejemplo de memoria, pero no prueban un vínculo

Investigaciones anteriores han sugerido que una copa o dos de vino, u otra forma de alcohol, cada noche podría reducir el riesgo de demencia en la vejez. Pero dos estudios recientes desafían esa teoría al sugerir que en realidad el cerebro podría resultar dañado por cambios en los hábitos de consumo de alcohol a una edad avanzada, o por la bebida empedernida.

Los estudios no son concluyentes, y es posible que el consumo de alcohol no fuera la causa de los problemas mentales, sino una señal de que existen. Las personas que comienzan a tener problemas para pensar y recordar con claridad quizás simplemente sean más propensas a beber, señalaron los autores del estudio.

Aún así, los hallazgos plantean preguntas sobre la suposición existente de que un poco de alcohol es bueno para la mente que envejece.

"Quizás sea importante que los médicos tengan en cuenta no solo lo que se podría considerar como un hábito de bebida problemático en los pacientes, típicamente el abuso del alcohol, si no también cuál podría haber sido el uso pasado del paciente", planteó Tina Hoang, asociada de investigación del instituto de Investigación y Educación del Norte de California en San Francisco, y autora líder de uno de los dos nuevos estudios.

Hoang y colegas observaron a aproximadamente 1,300 mujeres que participaron en un estudio más grande y a quienes se dio seguimiento durante unos 20 años a partir del momento en que tenían al menos 65 años de edad. Durante dos décadas, las mujeres respondieron a preguntas sobre su uso de alcohol, y se sometieron a pruebas mentales cuando tenían unos 88 años de edad para ver si habían desarrollado problemas con el pensamiento y la memoria.

Al inicio del estudio, 41 por ciento de las mujeres no bebían, 50 por ciento bebían de forma modesta (hasta siete bebidas por semana) y 9 por ciento bebían de forma moderada (de siete a catorce bebidas por semana). Las bebedoras empedernidas (a partir de catorce bebidas por semana) fueron excluidas.

Al final del periodo del estudio, los investigadores hallaron que:

  • Las mujeres que dijeron que habían bebido más en el pasado que al inicio del estudio tenían 30 por ciento más riesgo de desarrollar deterioro mental.
  • Las bebedoras a nivel moderado tenían aproximadamente 60 por ciento más probabilidades de desarrollar problemas mentales cerca del final del estudio.
  • Las no bebedoras que se hicieron bebedoras durante el estudio experimentaron un aumento de 200 por ciento en el riesgo de una disminución en las habilidades mentales.

Sin embargo, Hoang anotó que el diseño del estudio no permitió a los investigadores determinar específicamente los niveles de riego según los hábitos de bebida de las mujeres.

El otro estudio, liderado por el Dr. Iain Lang, investigador del Colegio de Medicina y Odontología Península de Reino Unido, halló en una revisión de casi 5,100 adultos a partir de los 65 años que los que eran más propensos a los atracones de bebida tenían más probabilidades de experimentar un declive en la función mental.

Los que dijeron que bebían en exceso al menos una vez al mes tenían 62 por ciento más probabilidades de experimentar el mayor declive en las habilidades mentales, y 27 por ciento más probabilidades de experimentar los mayores problemas de memoria.

Hoang, autora del primer estudio, dijo que investigaciones futuras que usen escáneres cerebrales proveerán más información sobre la forma en que los patrones de consumo de alcohol afectan al cerebro a largo plazo.

El Dr. Erik Skovenborg, médico danés y miembro fundador de la Junta Médica Escandinava sobre el Alcohol, señaló que es difícil determinar la forma en que el alcohol afecta el cerebro debido a que asignar a algunas personas a beber y luego darles seguimiento a largo plazo sería poco ético y poco práctico.

El hecho de que "las personas felices con muchos amigos tienen más oportunidades de beber socialmente" complica más el asunto, comentó.

Los estudios serán presentados el miércoles en la reunión anual de la Asociación de Alzheimer (Alzheimer's Association), en Vancouver, Canadá. Se debe tomar en cuenta que la investigación presentada en reuniones no se ha sometido al proceso de revisión tradicional a la que normalmente se somete a los estudios antes de su publicación en revistas médicas.
 

19/8/15

La obesidad y el consumo de alcohol constituyen un doble riesgo para el hígado [19-08-15]


La obesidad y el consumo de alcohol constituyen un doble riesgo para el hígado

Estudios hallan que la combinación incrementó las probabilidades de cirrosis

Según informan investigadores en dos estudios recientes, la obesidad combinada con el consumo diario de alcohol incrementa el riesgo de enfermedad hepática de hombres y mujeres.

En un estudio, los científicos de la Universidad de Oxford examinaron los registros médicos de 1.2 millones de mujeres británicas de mediana edad. Les dieron seguimiento durante un promedio de seis años y hallaron que las mujeres obesas o que tenían exceso de peso se enfrentaron a un mayor riesgo de cirrosis hepáticas, y que el riesgo aumentaba si también referían consumir entre un tercio y media bebida diaria en promedio.

Aún así, las cifras generales fueron reducidas. Entre las que bebieron esa cantidad, únicamente 0.8 o 1 entre mil fue ingresada al hospital por cirrosis hepática o murió por causa de la enfermedad en un lapso de cinco años.

Sin embargo, entre los que informaron consumir en promedio 2.5 bebidas diarias, el índice fue de 2.7 por cada mil entre las que tenían peso normal y cinco por cada mil entre las que eran obesas.

En otro estudio, equipos de las universidades de Glasgow y Bristol le dieron seguimiento a 9,000 hombres de Escocia durante un promedio de 29 años. Hallaron que la contribución de un mayor consumo de alcohol junto con la obesidad incrementó los niveles de enfermedad hepática más allá de lo que podría esperarse.

Ambos informes aparecen en la edición en línea del 12 de marzo de la revista BMJ.