19/11/16

¿Qué tú haces quéee?: Peligrosas adicciones [19-11-16]

¿Qué tú haces quéee?: Peligrosas adicciones

Todo en exceso causa daño, pero hay adicciones que en verdad rompen el molde. Aquí te contamos sobre algunas de ellas.

La gente “rara” siempre ha llamado la atención. Desde atracciones en circos hasta reality shows, lo que se sale de la norma trae cola y genera controversia.

El comportamiento de algunas personas no es excepción. Hay quienes comienzan por un gusto hasta desarrollar una adicción que, en ocasiones, les cuesta la vida.

En un caso reportado del 2011, Samantha Jenkins, de 19 años,  comía hasta 14 chicles “sugar-free” al día. A nadie le pareció extraño hasta que “Sam”, como la apodaban, sintió malestar y fue llevada al hospital, falleciendo poco después, y se determinó que la causa de muerte fue falta de oxígeno en el organismo (hipoxia) causada por convulsiones por bajos niveles de sal, calcio y magnesio en su cuerpo. ¿La causa? El edulcorante (aspartame) en los chicles que tanto le gustaban, según reportó el diario The Daily Mirror de Inglaterra.

Todo en exceso causa daño, pero hay adicciones que en verdad rompen el molde. Aquí te contamos sobre algunas de ellas:

1.Papel higiénico: Una mujer identificada como Jade Sylvester se antojó de comer papel de baño durante su embarazo –se cree que porque su cuerpo le pedía celulosa- pero, a año y medio de parir, seguía con su “merienda” diaria. Se llegó a reportar que se comía un rollo al día.

2.Ketchup:
Melissa Ibbitson comenzó a echarle la salsa de tomate hasta al helado y llegó al punto de que se toma el condimento en vaso.

3.Gasolina: Aparte de que podría costarle la vida, una muchacha que fue solo identificada como Shannon en el programa “My strange addiction” de TLC aceptó que se tomaba unas 12 cucharadas del combustible cada día, aunque admitió que le causa dolor de garganta y malestar.

4.Jabón: Tempestt Henderson, de Florida, Estados Unidos, es adicta a comer jabón –de bañarse, de lavar ropa, etc.- y puede ingerir hasta cinco pastillas de jabón a la semana. Sus doctores determinaron que el trastorno se debía al estrés.

5.Ambientador de aire: En el programa de TLC se presentó el caso de una mujer que usaba los “air fresheners” como si fueran sprays bucales, llegando a rociarse la boca hasta 50 veces al día, gastando 20 latas a la semana.

6.Talco: Un caso reportaba que una mujer llamada Jade aspiraba talco de bebé y en 16 años  había consumido más de mil libras del compuesto.

7.Tierra: Las personas con esta adicción sufren de “geofagia” y se cree que lo ocasiona la necesidad de consumir fósforo, una señal de deficiencia nutricional.

8.Funerales: Este último no es comida, pero igual está de locos. Un hombre en Brasil (el primero en esta lista) hasta dejó de trabajar para ir a entierros. Durante los últimos 20 años, Luis Squarisi prende el radio para enterarse de si alguien ha muerto y, si no encuentra ninguna noticia, llama a los hospitales. Ha llegado a convertirse en una especie de celebridad.

17/11/16

El adicto jamás decide por sí mismo. Es la adicción la que decide por él [17-11-16]


El adicto jamás decide por sí mismo. Es la adicción la que decide por él

En el presente artículo, el director general de Clínica Capistrano, el doctor José María Vázquez Roel, profundiza en torno a un aspecto crucial del proceso de curación de una adicción: la relación entre el paciente y su terapeuta.

P.- Doctor, ¿cuáles son los aspectos más problemáticos, o más duros, en la vida de un adicto?


R.- Teniendo en cuenta que se trata de una vida sin libertad, sin autonomía, sin capacidad de decisión propia y, por supuesto, sin autoestima, se podría afirmar que una persona que sufre una determinada dependencia es una persona mutilada, en el sentido de que no está completa. Para estarlo, le falta un elemento primordial: decidir cuándo, cómo y por qué. Es decir, eso que llamamos libertad. El adicto jamás decide por sí mismo. No decide cuándo beber, cuándo dejar de apostar en el juego o cuándo dejar de inyectarse droga. Es la adicción quien decide por él.

P.- ¿No hay lugar para la esperanza en la evolución de un adicto?

R.- Claro que sí, pero ante todo tiene que existir, por su parte, una voluntad acérrima y consolidada para superar su adicción. Y es en este terreno donde el terapeuta, o el equipo de terapeutas que le atienden, desarrollan un papel fundamental.

P.- ¿Bajo qué parámetros, o desde qué perspectiva, ha de desarrollarse esta relación entre el terapeuta y el paciente?

R.- Ante todo, el terapeuta debe procurar que su paciente aliente un sentimiento de esperanza frente a sus posibilidades de recuperación, porque sin esa esperanza cualquier expectativa de mejora resulta improductiva y se ve irremisiblemente frustrada. El paciente debe creer en sus posibilidades para encauzar su vida, para reponer su autoestima y reconquistar su libertad. Si no lo cree, si piensa que su situación se halla en un callejón sin salida, y que es imposible revertir ese contexto, el terapeuta no puede hacer nada por él. Porque, ante todo, es el propio paciente quien ha de decidir curarse y estar convencido de que ese objetivo está a su alcance.

P.- En este sentido, corresponderá al terapeuta proporcionarle las pistas adecuadas para abordar con éxito la recuperación…

R.- El terapeuta, en realidad, es un acompañante. Es alguien, dotado, evidentemente, de unos conocimientos técnicos profundos sobre su especialidad y con una experiencia profesional contrastada, que está, en consecuencia, capacitado para ayudar al paciente a andar el camino que ha de recorrer si quiere volver a ser una persona libre. Ahora bien, insisto en que si el paciente se niega a andar ese camino, si no pone de su parte, si no coge el toro por los cuernos y acepta protagonizar su proceso de recuperación, el profesional no logrará su objetivo, por mucha experiencia que atesora y muchos conocimientos técnicos que acumule.

P.- ¿Cuándo un paciente llega a un centro como Capistrano para participar en una terapia, ha de hacerlo siempre con esa motivación de querer curarse y de saber que es posible conseguirlo?

R.- En realidad, hay muchos tipos de pacientes. En Capistrano lo sabemos bien. Algunos llegan con la firme voluntad de curarse. Saben que atraviesan un mal momento pero están decididos a superarlo, aun siendo conscientes de que la meta es complicada y ardua. Otros, en cambio, recurren a nosotros como quien se agarra a un clavo ardiendo. Son hombres y mujeres que han perdido ya gran parte de sus esperanzas, y, en ocasiones, la fragilidad de su estado de ánimo constituye un contratiempo insalvable para la buena marcha de la terapia. En estos casos, es muy necesario que el terapeuta dedique sus esfuerzos iniciales a promover y fomentar la motivación del paciente, ayudarle a que no se vea a si mismo como un caso perdido, sino como alguien con voluntad propia que está plenamente capacitado para aspirar a una vida mejor, en la que las dependencias no tengan sitio.

P.- ¿Cómo se motiva a un paciente que no cree en su capacidad de recuperación?

R.- Escuchándole. Pero no me refiero a cualquier tipo de escucha, sino a una escucha activa que permita a terapeuta y paciente interactuar de forma eficaz y positiva. Por lo general, los pacientes con un problema de dependencia o adicción arrastran un enorme peso emocional y psicológico del que necesitan liberarse. Y la única manera de hacerlo es soltando ese lastre. ¿Y cómo? Hablando. Sabiendo que son escuchados. Esa es la forma más directa y efectiva que los terapeutas tenemos a nuestro alcance para ayudar a nuestro paciente.

P.- Entonces, resultará imprescindible condicionar al usuario para que hable…

R.- Sí, y a veces eso lleva también su tiempo. No se consigue necesariamente en la primera sesión, ni en la segunda. Hay que motivar al paciente para que nos otorgue su confianza y nos abra su mente y corazón.

P.- Hablaba usted, además, de una escucha activa…


R.- Así es, y me gustaría profundizar un poco en este concepto. Escuchar no significa tan solo oír palabras o frases. Escuchar es también observar cualquier forma de lenguaje, y no únicamente el oral, que nos transmita el paciente. Hay que observar sus gestos, sus posturas, sus miradas, sus reacciones, y, por supuesto, sus silencios. Los silencios son extraordinariamente importantes, porque tras cada silencio se esconde, a menudo, una realidad que el paciente trata de mantener oculta incluso ante él mismo. Es posible que si llegamos a la raíz de la razón de ese ocultamiento hayamos puesto los primeros y decisivos cimientos de la recuperación del paciente.

14/11/16

Cómo saber si te volviste adicto al trabajo y qué hacer para evitarlo

Cómo saber si te volviste adicto al trabajo y qué hacer para evitarlo

Hay una diferencia entre trabajar de más y estar totalmente enganchado con el trabajo; dónde está la línea que separa el esfuerzo de la obsesión

lanacion.com.ar

Todo el mundo admira a alguien que trabaja duro. De hecho, trabajar durante muchas horas y tener un gran sueldo es considerado por muchos como la marca del éxito en estos días.

Ser visto como un adicto al trabajo es una suerte de medalla de honor. Sin embargo, esta obsesiva necesidad de trabajar tiene un alto precio que se paga en salud, relaciones personales e incluso calidad del trabajo.

Por cualquiera que sea la razón, este tipo de dedicación al trabajo está llevando a más personas a terapias y sesiones de grupos en busca de ayuda. Incluso, se ha determinado que puede ser mortal, tal como lo advierte un estudio realizado recientemente por el gobierno de Japón, en el que se señala que una quinta parte de la fuerza laboral de ese país se encuentra en riesgo de morir por sobrecarga de trabajo.

¿Cómo advertir las señales de que se está en riesgo?


Un problema poco estudiado

En junio pasado se realizó en Reino Unido la conferencia internacional de Anónimos Adictos Al Trabajo. Y aunque al evento asistieron personas de todas partes del mundo, hasta ahora no se ha realizado mucha investigación al respecto.

De hecho, la adicción al trabajo no es reconocida como una condición médica en el Manual de Diagnóstico y Estadísticas de Desórdenes Mentales, de la Asociación de Psiquiatras Estadounidenses, el cual es tomado como el más completo en este campo.


Sin embargo, aun cuando no se cuenta con una definición, los investigadores están tomando nota de su impacto en la salud, en las condiciones de lugares de trabajo y en los problemas mentales.

Un reciente análisis de la Universidad de Georgia sobre los reportes cuantitativos existentes sobre esta materia encontró que las personas adictas al trabajo son menos productivas que sus colegas con actitudes más sanas hacia sus empleos.

Otro estudio a gran escala desarrollado por la Universidad de Bergen, en Noruega, estableció un vínculo entre la tendencia a la adicción al trabajo y otros problemas psicológicos, como ansiedad, depresión y desordenes obsesivo compulsivos.


¿Lo reconoces?

¿En qué momento la afición al trabajo se vuelve negativa? La adicción al trabajo es una compulsión; un deseo incontrolable de trabajar o de pensar en trabajo, explica el psicoterapeuta Bryan Robinson, radicado en Carolina del Norte, y quien ha realizado varios estudios al respecto.

Según el especialista, "esta adicción no se define por el número de horas trabajadas, sino por lo que pasa en nuestro interior". "Un adicto al trabajo es esa persona que mientras está esquiando, sueña con regresar al trabajo. Mientras que un trabajador saludable está en la oficina soñando que esquía", dice.

Robinson también se desempeña como consejero de personas que se han divorciado, o que fueron despedidas o sufrido una crisis como consecuencia de su obsesión al trabajo. Para ilustrar qué tan difícil puede ser este problema para las personas, y quienes se encuentran a su alrededor, Robinson recuerda un caso de una mujer que le decía a su esposo que iba al gimnasio, pero en realidad estaba en la oficina y solo se cambiaba la ropa y se rociaba agua en el cuerpo para hacerle creer que estaba sudada.

A pesar de que esta adición suele describirse con adjetivos como estar muy motivado, ser competitivo, ambicioso y productivo, en realidad "no hay muchos resultados positivos", agrega Clark.


¿Eres adicto?


¿No sabes si eres o no un adicto al trabajo? Las siguientes son algunas de las herramientas que pueden ayudarte a hacer una autoevaluación.

Investigadores noruegos crearon la Escala de Adicción al Trabajo de Bergen, la cual permite medir tu comportamiento, sentimientos y actitud hacia tu empleo.

La Asociación de Adictos Anónimos al Trabajo también cuenta con un cuestionario en Internet, que ayuda a determinar si necesitas ayuda, y como en todas las adicciones, el primer paso para combatirla es admitir que tienes un problema.

Para Robinson, quien se describe así mismo como un adicto recuperado, el tratamiento incluye concientización del problema, terapia, cambios en el comportamiento y exposición de problemas ocultos. "Todo tiene una raíz. A veces se trata de problemas de autoestima, otras evidencian formas de procesar la ansiedad", comenta.


Baja calidad

A pesar del tiempo que pasan en la oficina, los adictos al trabajo no son necesariamente quienes realizan las tareas mejor o ni los que mejor se relacionan con sus colegas. Así lo demuestran los análisis realizados por la Universidad de Georgia, dirigidos por la profesora de psicología industria y organizacional, Malissa A. Clark.

De acuerdo con Clark, quienes sufren esta adicción presentan elevados índices de estrés laboral, baja satisfacción con sus empleos, una aún más baja satisfacción con su vida personal y agotamiento extremo. También reflejan grandes conflictos entre su vida laboral y personal, y una pobre condición física y mental, todo lo cual se refleja en problemas para su entorno familiar y marital.

Por ejemplo, en el caso de Bob, de 61 años de edad y residenciado en California, admitir que tenía un problema fue producto de una discusión con su esposa, en la que ella le decía que estaba harta de despertarse a mitad de la noche y descubrir que él todavía estaba en la oficina.

Bob, quien prefirió no utilizar su verdadero nombre, ahora es voluntario en la Asociación de Adictos Anónimos, donde actúa en funciones de relacionamiento. "La droga de estos adictos es la adrenalina. El estrés, la presión, la crisis, las fechas límites, todo eso genera adrenalina y la habilidad de funcionar a un ritmo frenético", explica.

Bob era un hombre de negocios exitoso, pero su ritmo profesional comenzó a afectar su salud. A pesar de ello no busco ayuda, hasta que empezó a afectar su vida familiar. "Mi esposa ya no estaba dispuesta a seguir viviendo así, y eso me dio fuerzas para finalmente buscar este tratamiento con convicción y compromiso", recuerda Bob.


No es fácil dejarlo

El trabajo, como la comida, no sencillo de abandonar. Así que, ¿cómo controlar el impulso de esta adicción? "Se trata de tener un plan, y aferrarse a él, versus meterse compulsivamente en cualquier tarea que surja", señala Bob. Eso quiere decir, planificar cuantas horas dedicar a la oficina, enfocarte en una cosa a la vez, y si aparece algo inesperado no tratar de abordarlo, sino volver a tu lista de prioridades y reconsiderarla.

Otras opciones de tratamiento incluyen buscar un terapeuta especializado en este problema, o asistir a foros y seminarios. En este sentido, quizás el primer obstáculo para encontrar tratamiento es la falta de investigación. El estudio de noruego es uno de los primeros.

"No hay mucha investigación sobre cómo se desarrolla esta adicción, y casi no existen estudios sobre la relación entre este problema y los desórdenes mentales", explica Clark. "La adicción al trabajo dejó de ser una expresión de moda, y se convirtió en algo más corriente. Realmente afecta la vida de las personas y su bienestar", completa.

12/10/16

Tomar dos o más bebidas alcohólicas al día podría aumentar el riesgo de cáncer pancreático [12-10-16]

 Tomar dos o más bebidas alcohólicas al día podría aumentar el riesgo de cáncer pancreático

A pesar de ser una enfermedad mortal, existen pocos factores de riesgo conocidos del desarrollo del cáncer pancreático, por lo que es importante descubrir cualquier factor protector o de riesgo para de la enfermedad, incluso si la asociación es débil o pequeña

Los hombres y mujeres que consumen dos o más bebidas alcohólicas al día podrían tener un mayor riesgo de desarrollar cáncer de páncreas, según un estudio del Centro Médico de la Universidad de Georgetown en Estados Unidos. Los resultados del estudio se publican en la revista Cancer Epidemiology, Biomarkers and Prevention de la Asociación Americana de Investigación del Cáncer.

La investigación actual recoge datos de 14 estudios que incluían a 862.664 hombres y mujeres sobre su dieta y sus exposiciones ambientales antes de ser diagnosticados con cáncer de páncreas. Los autores identificaron a 2.187 personas diagnosticadas con la enfermedad durante el estudio.

Los resultados mostraron que si los individuos tomaban 30 o más gramos de alcohol al día, algo así como dos bebidas, en comparación con no tomar nada, su riesgo de cáncer pancreático era ligeramente superior.

Aunque los autores no descubrieron una diferencia significativa entre hombres y mujeres, la asociación entre consumo de alcohol y cáncer pancreático se observó entre las mujeres que tomaban dos o más bebidas al día.

En comparación, los investigadores observaron un mayor riesgo entre los hombres que consumían tres o más bebidas diarias. En lo que se refiere al tipo de bebidas alcohólicas no se descubrieron diferencias entre cerveza, bebidas espirituosas o vino.

Según explica Jeanine M. Genkinger, director del estudio, "a pesar de ser una enfermedad mortal, existen pocos factores de riesgo conocidos del desarrollo del cáncer pancreático. En este punto es importante descubrir cualquier factor protector o de riesgo para esta peligrosa enfermedad incluso si los riesgos son débiles o pequeños".


9/10/16

El contexto y la conexión humana: claves para prevenir las adicciones

El contexto y la conexión humana: claves para prevenir las adicciones

lanacion.com.ar.-Alberto Riva Posse

No todas las personas que experimentan un contacto inicial con las drogas se convertirán en adictos. Pero corren ese grave peligro. El uso al principio es voluntario y libremente elegido. El uso repetitivo y continuado daña las funciones del cerebro deteriorando la capacidad de ejercer control sobre su ingesta y volviéndolo sensible al estrés y los humores negativos.

Los estudios de Bruce Alexander, profesor de Psicología de Vancouver, buscaron comprender la importancia del ambiente en las adicciones. El potencial adictivo de una droga se evidenciaba con una rata sola en la jaula. El experimento consistía en ofrecerle agua dulce o agua con cocaína. Sucedió que un alto porcentaje de ratas solitarias se transformó en adictas. Entonces, el profesor construyó un parque para ratas (Rat Park). Se trataba de una amplia jaula de diversión en la que las ratas tenían plantas, pelotas de colores, escondites, la mejor comida para ratas, túneles para corretear y libre posibilidad de compañías sexuales.

En el parque de ratas, todas probaron los dos recipientes de agua: uno con azúcar y el otra con drogas. A muchas ratas no les interesó el agua con droga. Mientras antes las ratas que estaban solas e infelices se hicieron adictas, no ocurrió lo mismo con la mayoría que vivía en un entorno amplio con diversas opciones.


La jaula te condiciona

Después de la primera etapa de Rat Park se repitieron los experimentos iniciales. Las ratas estaban aisladas en pequeñas cajas y consumían la droga de forma compulsiva durante 57 días. Luego las sacaban del aislamiento y las situaban en el amplio parque para ratas. Lo que ocurrió fue interesante. Muchas ratas tuvieron síntomas de abstinencia, pero muchas dejaron de consumir y al tiempo volvieron a llevar una vida normal. La jaula "buena" las salvó, pero algunas continuaron adictas, en un porcentaje de todas maneras importante.

Haciendo un paralelismo con los humanos, si hoy un persona sale a correr y se rompe la cadera, probablemente le den opiáceos. En el hospital hay mucha gente que los recibe, como calmante por un largo período. El opiáceo que da el médico tiene una pureza mucho mayor que la que se consume en la calle. Al salir del hospital, raramente la gente anda por las calles pidiendo opiáceos para seguir con su hábito. Los consumidores por razones médicas en general lo dejan, a pesar de que se han estado drogando durante meses.

Esto nos da una visión más amplia acerca de la necesidad de entender a los adictos. Es real que los seres humanos tienen una necesidad profunda de apego, de crear y disfrutar vínculos. El amor al prójimo (recíproco) nos marca el camino de una satisfacción humana. Si no podemos conectar con las personas, idealizaremos y pondremos en un lugar de salvación divina cualquier cosa que encontremos, sea el zumbido de una ruleta o el pinchazo de una jeringa.

Entre otros factores muy importantes como los genéticos y biográficos, se puede considerar que un adicto a un opiáceo o la cocaína se ha adherido a ella en parte porque no ha podido vincularse con otra cosa hasta ese momento.

Se deduce que en la adicción como causa y tratamiento es necesario el reconocimiento del amor de los demás y la vinculación con ellos. Eso es la conexión humana.

En nuestro país y en el resto del mundo hay muchas muertes por toxicidad y sobredosis. Es evidente una desorientada búsqueda de felicidad en medio de un gran vacío existencial que lleva, por ejemplo, a los adolescentes a ingerir las pastillas en festivales que promueven el consumo.

La intensa repetición del uso abusivo de sustancias causa cambios del sistema nervioso que constituyen una "enfermedad cerebral crónica" (severa) en un porcentaje de un 10 a 15%, de muy difícil recuperación.

Las políticas despenalizadoras, muy opinables y controversiales, sólo serían razonables con la educación previa de la población y una toma de conciencia general sobre las consecuencias destructivas de las adicciones y la necesidad de una educación desde la vida familiar.

Abstinencia, medicación adecuada, reconexión afectiva familiar y social son la receta a aplicar en los centros de recuperación de adictos.

2/7/16

Internet aviva las ludopatías [2-7-16]


Internet aviva las ludopatías

Las apuestas en la red y el póker y bingo «online» están aumentando los transtornos relacionados con el juego y están generando un nuevo perfil de jugador patológico

Las nuevas tecnologías e Internet se están convirtiendo en un nuevo foco de ludopatías. Mucha gente pasa un rato delante del ordenador jugando o comprando por la red y hay quien no sabe frenar y acaba teniendo una dependencia enfermiza de estos hábitos que incluso requieren tratamientos.

Históricamente el ludópata era aquella persona adicta a las máquinas tragaperras o al bingo, pero los expertos ya hablan y tratan cada vez más al jugador patológico «online», aquel que está horas y horas frente al ordenador y que llega a tener problemas mayoritariamente económicos pero también con su entorno. Y, por desgracia, este perfil va a más.

«Cuando una persona deja de ver el juego como un entretenimiento y pasa a ser una necesidad es que existe un problema», explica Susana Jiménez, responsable de la Unidad de Juego Patológico del servicio de Psiquiatría del Hospital de Bellvitge de Barcelona. El centro, pionero en este tipo de atención, ha notado un aumento significativo de este jugador patológico.

El principal ludópta sigue siendo, con diferencia, el jugador de máquinas, pero en los últimos años han notado una bajada de este perfil. En 2012 el 13% de las adicciones al juego de Bellvitge tenían que ver con la red, una cifra que va subiendo. Básicamente, se trata de apuestas, bingo o póker «online» que enganchan a universitarios, que acaban sufriendo serios problemas económicos por culpa de este vicio.


«Perdí el rumbo»

Roger F. puede dar fe de ello. Pasó siete años viciado a las apuestas deportivas por Internet, en los que acabó aislándose y llegó incluso a perder su pareja. «Al principio tuve buenos resultados, pero la situación degeneró: cada vez pasaba más tiempo en la red, quería ganar más y perdí el rumbo totalmente y esto me afectó en mi vida personal y económica», explica.

«Tenía un orgullo desmesurado y quería arreglar la situación económica yo solo, pero todo empeoraba. Hasta que un día dije ‘basta’», detalla este barcelonés de 33 años. Para él, lo peor era «lo solo que estaba y la de mentiras que tuve que decir» y lo más complicado fue «decidir que necesitas ayuda, quitarte el orgullo de encima y comentarlo con la familia», recuerda.

Roger explica que «por suerte, no me he endeudado». No ha ahorrado nada pero no ha dejado de pagar el alquiler ni de cubrir sus necesidades. Otros compañeros de terapia no pueden decir lo mismo: en Bellvitge llegan a ver casos en los que el paciente debe 100.000 euros o más.

En menor medida, pero no menos importantes, están los casos de compra compulsiva «online» gracias al auge de las webs que ofrecen productos de grandes marcas a precios muy asequibles. Afecta especialmente a mujeres con buenas profesiones que «acumulan deudas, en algún caso terribles», incide la experta en juego.

La Unidad del Juego Patológico también está notando más consultas de personas enganchadas a las redes sociales y sus juegos. El año pasado éstas fueron el 10% de las consultas que llegó a la unidad y también van a más. Las adicciones llegan especialmente por el uso desmesurado de aplicaciones como la granja de Facebook o el juego de rol ‘World of Warcraft’. «Hay gente que se pasa 16 o 18 horas al día jugando», sentencia Jiménez.

«Que el juego es un vicio que no tiene arreglo es mentira», sentencia la experta. En España casi el 2% de la población sufre problemas de juego, y con una buena terapia es posible salir de esta enfermedad: el 70% de los pacientes de la Unidad del Juego de Bellviteg consigue dejar esta adicción sin sufrir ni una recaída.


29/6/16

La adicción al juego on line alcanza al 8% de los adolescentes


La adicción al juego on line alcanza al 8% de los adolescentes

Jugar por internet genera adicción en los más jóvenes y es la conducta que más preocupa a los expertos

elmundo.es

Hasta ahora han sido objeto de pocos estudios, pero las adicciones comportamentales, aquellas en la que no subyace un consumo de sustancias, son cada vez más frecuentes en nuestra sociedad y los especialistas empiezan a fijar su atención en ellas. Engancharse al móvil, al ejercicio, al sexo o a la comida se vincula con problemas sociales y psicológicos y además, se suelen manifestar de forma simultánea con un trastorno mental en el 50% de los casos. Sin embargo, la adicción que más preocupa a los expertos es el juego y, en concreto el que ocurre a través de internet, que se da sobre todo en adolescentes, entre el 3 y el 8% de éstos en los que esta conducta se puede perpetuar.

"No queremos dar un mensaje imprudente pero sí estamos viendo personas con comportamientos compulsivos y adictivos. Sólo una pequeña una minoría de personas expuestas a situaciones adictivas va a desarrollar una conducta adictiva, pero éstas quedan atrapadas por ellas. No se trata de enfermedades por sí solas sino que hay que entenderlas como dentro de otras patologías mentales, pero hay que abordarlas como una enfermedad cerebral", han explicado en rueda de prensa el doctor Francisco Ferre, jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital Gregorio Marañón y Néstor Szerman, presidente de la Fundación Patología Dual y jefe de Servicio de Salud Mental Retiro, también de este centro madrileño.

Estos y otros expertos, que están revisando los datos que existen sobre estos problemas y las soluciones que se pueden aplicar en las II Jornadas de Adicciones Comportamentales y Patología Dual que se están celebrando estos días en Madrid, señalan que la adicción al juego es la que cursa con más frecuencia con otros trastornos mentales, en concreto, en un 96% de los casos. Y mientras que los adultos se decantan por el juego clásico y sólo el 1-2% desarrolla esta adicción, los jóvenes prefieren las apuestas on line porque "se puede hacer de forma anónima, rápida y con pequeñas cantidades. Es algo muy sencillo para los adolescentes. Además, ahora se le está dando mucha publicidad. Y, en los adolescentes, estas conductas pueden anidar con mayor intensidad", afirma Ferre, que también es miembro de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Patología Dual (SEPD).

Aunque el juego patológico es lo que más preocupa, estos expertos recuerdan que no hay que olvidar otros temas, como la adicción a internet. Pero advierten de que no hay que satanizar esta herramienta, porque internet ofrece muchas opciones. El problema es que algunas personas la utilizan de forma errónea y terminan haciendo compras compulsivas o enganchándose a redes sociales. Por eso, entre las posibles soluciones, Ferre recomienda que el uso de los móviles y de internet debe ser establecido por los padres y limitado. "No se puede tener una sociedad donde el aislamiento por las pantallas es cada día mayor. No se trata de quitar el móvil o el ordenador y de tratar que no se utilice nunca sino de fomentar un uso adaptativo".

Porque según los datos ofrecidos por estos especialistas, el 63% de los jóvenes en España tiene móvil y se van a la cama con él, con la excusa de que es un despertador. "Hay que quitárselo a la hora de dormir, porque estamos viendo que los patrones de sueño se acortan y aparecen signos de irritabilidad si no pueden acceder a ellos", afirma Ferre. Porque según los datos disponibles, la adicción al móvil afecta a un 9% de los usuarios de estos teléfonos. Cifra que puede aumentar en función a lo que ocurre en otros países. "En Corea, los estudios han reflejado una prevalencia del 18%, de los que un 24% requirió ingreso hospitalario", explica este psiquiatra.

Como este tipo de adicciones van de la mano de otros trastornos mentales, existe un mayor riesgo de desarrollar estas conductas en un grupo de personas, como las que tiene problemas de ansiedad, las que sufren cuadros depresivos, trastorno obsesivo-compulsivo, bipolar y de atención e hiperactividad. Porque las conductas adictivas producen gratificación en el circuito de recompensa cerebral, en la corteza orbitofrontal, que es la misma zona que se activa cuando se consume cocaína.

La solución que los expertos recomiendan ante estas conductas es, en primer lugar, identificarlas. "Muchas veces los pacientes que vemos en las consultas con una enfermedad mental tienen problemas de este tipo pero no les preguntamos, tenemos obligación de hacerlo", afirma Ferre. Por su parte Szerman sostiene que hay medicamentos antagonistas de los opiáceos que proudcen mejorías en el trastorno por juego y probablemente en otros como las conductas por atracones. El abordaje debe ser integral, biológico con fármacos, psicológico, con terapia conductual, y social", explica Szerman. En Cataluña, señalan estos expertos, se está usando aplicaciones de móviles para tratar este tipo de adicciones.

5/6/16

La percepción podría afectar el consumo de alcohol de los estudiantes universitarios


La percepción podría afectar el consumo de alcohol de los estudiantes universitarios

Un experto sospecha que los que creen que sus compañeros están haciendo importa

Un estudio reciente sugiere que si los estudiantes universitarios supieran que sus amigos no están bebiendo tanto como podría parecer, podrían reducir su propio consumo.

Los investigadores de la Universidad Oxford Brookes de Inglaterra revisaron 22 estudios en los que participaron cerca de 7,275 estudiantes, la mayoría en los EE. UU. Los investigadores dividieron a los estudiantes en dos grupos, los que participaban en programas de intervención diseñados para ayudarles a reducir su consumo de alcohol y otros con los estudiantes que no participaban.

En las intervenciones había educación sobre los riesgos del consumo excesivo de alcohol, sobre lo que los estudiantes universitarios normalmente beben y sobre sus propios hábitos de consumo, como la cantidad, la ingesta de calorías y el dinero gastado.

Las intervenciones estaban compuestas por varios métodos, como correo o Internet, así como asesores individuales personalizadas o grupales.

En general, el estudio halló que los estudiantes universitarios tendían a beber bastante.

Según el estudio, publicado en la edición del 19 de junio de Cochrane Library, las asesorías en Internet y las individuales personalizadas fueron más efectivas para reducir el consumo de alcohol, mientras que el correo y la retroalimentación grupal afectaron poco los hábitos de los estudiantes.

"Sólo hubo una pequeña cantidad de estudios de buena calidad en los que podíamos basarnos para sacar esta conclusión un tanto tentativa", señaló David Foxcroft, coautor del estudio, en un comunicado de prensa de la Universidad Oxford Brookes. "Definitivamente, se necesita mucha más investigación".

En los tres estudios en los que hubo retroalimentación por Internet, el 62 por ciento de los estudiantes informó sobre una reducción en los problemas relacionados con el alcohol y una reducción de 1.2 puntos en el Índice de problemas alcohólicos de Rutger.

Luego de un seguimiento de tres meses, el 65 por ciento de los estudiantes informó que bebía con menos frecuencia.

La asesoría individual también condujo a los estudiantes a beber con menos frecuencia. Dos estudios con un toral de 217 participantes hallaron que el 63 por ciento de los estudiantes informó beber con menos frecuencia luego de la intervención.

Jeanie Alter, gerente de programa y evaluadora líder del Centro de recursos para la prevención de la facultad de salud, educación física y recreación de la Universidad de Indiana, señaló que estaba sorprendida porque las evaluaciones grupales no fueron más efectivas.

"Estoy un sorprendida con estos hallazgos simplemente porque, al suministrar información normativa al grupo, yo hubiera esperado que ofreciera un nivel de apoyo social para el rechazo", aseguró Alter en el comunicado de prensa. "Un grupo que pensara de manera similar generalmente te respaldaría en tu decisión de no beber".

Los investigadores aseguraron que la influencia de los compañeros parece tener que ver con cuánto beben los estudiantes, pero que los estudiantes podrían creer que otros estudiantes beben más de lo que en realidad lo hacen.

Las intervenciones que traen percepciones que coinciden mejor con la realidad podrían conducir a que los estudiantes beban menos"; sugirieron.

"En el R.U., los jóvenes están bebiendo desde antes y mucho más que antes", aseguró Foxcroft. "Los niveles de consumo de alcohol entre los que tienen entre 11 y 13 casi se han duplicado durante los últimos diez años o así".