Articulos Medicos relacionados a las Drogas, Alcohol y Adicciones en general
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9/10/15
Abuso de alcohol y relación con la corteza prefrontal [9-10-15]
Abuso de alcohol y relación con la corteza prefrontal
Adolescentes y Adultos Jóvenes con Trastornos de Abuso del Alcohol Tienen Una Corteza Prefrontal Mas Pequeña
Se sabe que los trastornos por uso del alcohol (AUDs) están asociados con anormalidades de la corteza prefrontal, tálamo, y hemisferios cerebelosos en los adultos. Un estudio de estas mismas estructuras cerebrales en adolescentes y adultos jóvenes con AUDs, encontró una corteza prefrontal pequeña. Investigaciones futuras necesitaran determinar si una corteza prefrontal representa una vulnerabilidad, o una consecuencia, a un inicio temprano en la bebida. Los resultados están publicados en el numero de septiembre de Alcoholism: Clinical & Experimental Research.
"Este es el primer estudio que examina los tamaños de estas estructuras cerebrales en adolescentes y adultos jóvenes,” dijo Michael D. De Bellis, profesor de psiquiatría y ciencias de la conducta y director del Programa de Investigación del Desarrollo Cerebral del Niño Sano en el Centro Médico de la Universidad de Duke.
"Estudios en adultos con alcoholismo han demostrado generalmente pequeño tamaño del cerebro, pero esto es después de muchos años de un consume elevado,” agrega Susan Tapert, profesora asociada de psiquiatría en la Universidad de California, en San Diego. “Antes de este estudio, no era muy claro que en los adolescentes, con befe tiempo de beber, pudieran mostrar algunas diferencias en el tamaño del cerebro. Sin embargo, con casi uno de tres estudiantes de ultimo año de secundaria bebiendo hasta la borrachera al menos una vez al mes, es critico que entendamos precisamente como afecta al cerebro de estos jóvenes.”
Los investigadores usaron imagines de resonancia magnética para medir los volúmenes de la corteza prefrontal, tálamo, y cerebelo en 14 sujetos (8 hombres, 4 mujeres) con AUDs, y en 28 (16 hombres, 12 mujeres) individuos sociodemograficamente similares sin AUDs, conocidos como “controles.” Los adolescentes eran definidos a los comprendidos entre 13 y 17 años de edad, y los jóvenes adultos los de 18 a 21 años. Todos los sujetos con AUDs fueron reclutados de programas de abuso de sustancias, y tenían trastornos coexistentes de salud mental. Los controles fueron reclutados de la comunidad.
"Nuestros hallazgos muestran que los adolescentes y adultos jóvenes con AUDs tenían un volumen de material blanca en la corteza prefrontal mas pequeño comparado con los controles,” dijo De Bellis. "Los volúmenes del vermis cerebeloso, cerebeloso total, hemisferios cerebelosos derechos e izquierdo, puente/tallo y talámico total no difería entre los grupos. Hubo diferencias significativas en cuanto a sexo entre los grupos, en que los hombres con inicio adolescente del AUDs comparados con los controles tenían volúmenes cerebelosos más pequeños, mientras que los dos grupos de mujeres no diferían en volúmenes cerebelosos. También, el volumen de la corteza prefrontal variaba significativamente en correlación con las medidas de consumo de alcohol. Tomados juntos, estos resultados sugieren que una corteza prefrontal pequeña esta asociada con inicio temprano en la bebida en individuos con trastornos mentales comórbidos, lo cual es muy común en adolescentes con problemas con la bebida y drogas.”
"La corteza prefrontal es una región clave para el pensamiento complejo, la planeación, la inhibición, y la regulación emocional,” dice Tapert. "Podría ser que, con menos material blanca en la corteza prefrontal, la información no se transfiera en esta área tan rápido y eficientemente como se necesita para la clasificación de las complejas decisiones que deben hacer los adultos jóvenes. Podría ser mas difícil inhibir las urgencias, retardar la gratificación, y pensar claramente acerca de las consecuencias de las acciones.” Ella agrega que el cerebelo, que es mas pequeño entre los hombres con un inicio adolescente de AUD, “es una región cerebral clave para la coordinación motora y el ritmo y también para integrar y manejar la información y secuenciar las respuestas de conducta.”
De Bellis y Tapert observan que se necesitaran estudios para determinar si una pequeña corteza prefrontal representa una vulnerabilidad a, o una consecuencia de, inicio temprano en la bebida.
"Pudiera ser que la corteza prefrontal de los adolescentes sea mas vulnerable que el cerebro adulto a los efectos negativos de la bebida,” dice De Bellis. "O que la maduración de la corteza prefrontal se impidiera por los efectos neurotóxicos de las substancias sobre el cerebro adolescente. Otra explicación para el pequeño volumen de la materia blanca de la corteza prefrontal de los adolescentes y de los adultos jóvenes con inicio temprano de AUDs es una vulnerabilidad inherente para el retardo en la maduración de la corteza prefrontal que incrementa el riesgo de un empobrecimiento de la función cognitiva ejecutiva y de abuso de substancias en los adolescentes.”
"Además," dice Tapert, "necesitamos conocer el papel de otras enfermedades mentales en las anormalidades del tamaño del cerebro."
De Bellis y sus colegas están actualmente examinando las funciones cerebrales y cognitivas en adolescentes con problemas de abuso de substancias. "Estamos muy interesados en estudiar si el desarrollo del cerebro adolescente y la función cognitiva se normalizan después de un periodo de tiempo de sobriedad,” dijo.
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Alcoholism: Clinical & Experimental Research (ACER) es la revista official de la Research Society on Alcoholism y de la International Society for Biomedical Research on Alcoholism. Son co-autores del trabbajo ACER, "Prefrontal Cortex, Thalamus and Cerebellar Volumes in Adolescents and Young Adults with Adolescent Onset Alcohol Use Disorders and Co-Morbid Mental Disorders," were: Anandhi Narasimhan of Duke University Medical Center; and Dawn L. Thatcher, Matcheri S. Keshavan and Paul Soloff of the University of Pittsburgh Medical Center. El estudio se hizo con fondos del National Institute on Alcohol Abuse and Alcoholism.
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19/9/15
El cerebro ante adicciones no artificiales [19-9-15]
El cerebro ante adicciones no artificiales
Actualmente se consideran adicciones conductas como el juego o ludopatía, las compras compulsivas y la vigorexia que es la compulsión o adicción al ejercicio físico
Tradicionalmente se consideraba que las dependencias a las adicciones eran por alcohol, sustancias, drogas o tabaco.
Actualmente incluimos como adicciones otras conductas como el juego o ludopatía, las compras compulsivas y la vigorexia que es la compulsión o adicción al ejercicio físico.
Hemos visto como el cerebro determina y media el proceso de la adicción con sustancias químicas.
En este caso ocurre algo similar. La dopamina, que es la molécula del placer, se libera ante este tipo de situaciones, como cuando escuchamos música o comemos.
En estas otras adicciones también se libera dopamina, por ejemplo en el juego compulsivo, que es la que nos da la sensación de euforia, de placer y es la que nos lleva a repetir la conducta.
Participan también otras sustancias, las endorfinas. Sabemos que el ejercicio físico libera estas sustancias parecidas a la morfina que se producen en el propio cerebro y que nos dan una sensación de placer. Algunas personas sensibles pueden hacerse adictas a estas sustancias del cerebro a través del ejercicio físico.
En el caso de las compras compulsivas intervienen no sólo la dopamina sino la serotonina.
Detrás de estas adicciones existen sustancias químicas y mecanismos cerebrales que explican este comportamiento de repetir y repetir, y no poder dejar por propia voluntad una conducta o una situación.
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20/8/15
El alcohol podría no ser amable con el cerebro que envejece [20-08-15]
El alcohol podría no ser amable con el cerebro que envejece
Estudios sugieren problemas potenciales, por ejemplo de memoria, pero no prueban un vínculo
Investigaciones anteriores han sugerido que una copa o dos de vino, u otra forma de alcohol, cada noche podría reducir el riesgo de demencia en la vejez. Pero dos estudios recientes desafían esa teoría al sugerir que en realidad el cerebro podría resultar dañado por cambios en los hábitos de consumo de alcohol a una edad avanzada, o por la bebida empedernida.
Los estudios no son concluyentes, y es posible que el consumo de alcohol no fuera la causa de los problemas mentales, sino una señal de que existen. Las personas que comienzan a tener problemas para pensar y recordar con claridad quizás simplemente sean más propensas a beber, señalaron los autores del estudio.
Aún así, los hallazgos plantean preguntas sobre la suposición existente de que un poco de alcohol es bueno para la mente que envejece.
"Quizás sea importante que los médicos tengan en cuenta no solo lo que se podría considerar como un hábito de bebida problemático en los pacientes, típicamente el abuso del alcohol, si no también cuál podría haber sido el uso pasado del paciente", planteó Tina Hoang, asociada de investigación del instituto de Investigación y Educación del Norte de California en San Francisco, y autora líder de uno de los dos nuevos estudios.
Hoang y colegas observaron a aproximadamente 1,300 mujeres que participaron en un estudio más grande y a quienes se dio seguimiento durante unos 20 años a partir del momento en que tenían al menos 65 años de edad. Durante dos décadas, las mujeres respondieron a preguntas sobre su uso de alcohol, y se sometieron a pruebas mentales cuando tenían unos 88 años de edad para ver si habían desarrollado problemas con el pensamiento y la memoria.
Al inicio del estudio, 41 por ciento de las mujeres no bebían, 50 por ciento bebían de forma modesta (hasta siete bebidas por semana) y 9 por ciento bebían de forma moderada (de siete a catorce bebidas por semana). Las bebedoras empedernidas (a partir de catorce bebidas por semana) fueron excluidas.
Al final del periodo del estudio, los investigadores hallaron que:
- Las mujeres que dijeron que habían bebido más en el pasado que al inicio del estudio tenían 30 por ciento más riesgo de desarrollar deterioro mental.
- Las bebedoras a nivel moderado tenían aproximadamente 60 por ciento más probabilidades de desarrollar problemas mentales cerca del final del estudio.
- Las no bebedoras que se hicieron bebedoras durante el estudio experimentaron un aumento de 200 por ciento en el riesgo de una disminución en las habilidades mentales.
Sin embargo, Hoang anotó que el diseño del estudio no permitió a los investigadores determinar específicamente los niveles de riego según los hábitos de bebida de las mujeres.
El otro estudio, liderado por el Dr. Iain Lang, investigador del Colegio de Medicina y Odontología Península de Reino Unido, halló en una revisión de casi 5,100 adultos a partir de los 65 años que los que eran más propensos a los atracones de bebida tenían más probabilidades de experimentar un declive en la función mental.
Los que dijeron que bebían en exceso al menos una vez al mes tenían 62 por ciento más probabilidades de experimentar el mayor declive en las habilidades mentales, y 27 por ciento más probabilidades de experimentar los mayores problemas de memoria.
Hoang, autora del primer estudio, dijo que investigaciones futuras que usen escáneres cerebrales proveerán más información sobre la forma en que los patrones de consumo de alcohol afectan al cerebro a largo plazo.
El Dr. Erik Skovenborg, médico danés y miembro fundador de la Junta Médica Escandinava sobre el Alcohol, señaló que es difícil determinar la forma en que el alcohol afecta el cerebro debido a que asignar a algunas personas a beber y luego darles seguimiento a largo plazo sería poco ético y poco práctico.
El hecho de que "las personas felices con muchos amigos tienen más oportunidades de beber socialmente" complica más el asunto, comentó.
Los estudios serán presentados el miércoles en la reunión anual de la Asociación de Alzheimer (Alzheimer's Association), en Vancouver, Canadá. Se debe tomar en cuenta que la investigación presentada en reuniones no se ha sometido al proceso de revisión tradicional a la que normalmente se somete a los estudios antes de su publicación en revistas médicas.
16/7/15
Descrito el circuito neuronal del deseo, el placer y la adicción
Descrito el circuito neuronal del deseo, el placer y la adicción
Una investigación de la Universidad Autónoma de Madrid analiza el área tegmental ventral, principal eslabón del 'circuito de recompensa cerebral'
lavanguardia.com
Un equipo de investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) ofrece la primera descripción de la anatomía celular del sistema neuronal que regula el deseo, el placer y la adicción. Las observaciones lograron una resolución sin precedentes. El trabajo, que ha sido publicado en Frontiers in Neuroanatomy, investiga el área tegmental ventral (VTA), que es el principal eslabón del denominado circuito de recompensa cerebral.
Esta área contiene neuronas que se proyectan hacia numerosas regiones del cerebro, jugando un papel fundamental en la motivación, el deseo, el placer y la valoración afectiva. Las neuronas del área tegmental ventral también son la diana de acción de los fármacos antipsicóticos y antiparkinsonianos, al igual que de drogas psicoactivas como la cocaína, el éxtasis y el LSD.
"Contrariamente a lo que esperábamos, encontramos varios tipos de neuronas dopaminérgicas en el área tegmental ventral, cada uno formando circuitos con distintas regiones cerebrales", señala Lucía Prensa, del Departamento de Anatomía, Histología y Neurociencia de la Facultad de Medicina de la UAM. "Nuestro hallazgo sugiere que los efectos de los distintos fármacos y drogas podría afectar a cada tipo neuronal de modo diferente", agrega.
Los cuerpos de las neuronas del área tegmental ventral se sitúan en el tronco encefálico. Los axones de estas neuronas -prolongaciones especializadas en conducir el impulso nervioso desde el cuerpo celular (soma) hacia otra célula- liberan dopamina, inervando con este neurotransmisor la corteza cerebral y otras regiones cerebrales.
En el trabajo, los investigadores emplearon una técnica novedosa de transfección in vivo de neuronas individuales que les permitió visualizar y cuantificar el axón completo de una sola célula, sin importar la extensión y complejidad del axón.
"Los circuitos del cerebro están formados en gran parte por neuronas cuyo axón se extiende y ramifica sobre distancias enormes, de decenas de centímetros en el caso del cerebro humano. Hasta ahora había sido imposible analizar esos circuitos con resolución celular. Es el sueño de Santiago Ramón y Cajal hecho realidad", subraya Francisco Clascá, investigador del estudio.
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