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26/8/18
El romance podría alejar a los adultos jóvenes del alcohol y la marihuana [26-8-18]
El romance podría alejar a los adultos jóvenes del alcohol y la marihuana
Un estudio encuentra que es menos probable que las parejas abusen de sustancias tras la secundaria que los solteros
Los adultos jóvenes que están en una relación romántica en los dos años tras la secundaria son menos propensos a participar en consumo excesivo de alcohol o a fumar marihuana, revela una investigación reciente.
El hallazgo agrega a investigaciones anteriores que habían demostrado que el matrimonio tiene un efecto protector similar con relación al abuso de drogas y alcohol.
“No estoy diciendo que debamos abrir servicios de citas”, apuntó en un comunicado de prensa el autor del estudio Charles Fleming, científico investigador de la Universidad de Washington. “Pero es algo que los padres deben saber, así como otras personas que trabajan con adultos jóvenes de esta época”.
Fleming y su equipo informan sobre sus hallazgos en la edición de junio de la revista Journal of Health and Social Behavior.
La observación proviene de una encuesta lanzada inicialmente a principios de los 90, que dio seguimiento a más de 900 adolescentes de ambos sexos en primer o segundo curso hasta dos años tras su graduación de secundaria.
Los autores del estudio encontraron que aunque los solteros de 19 a 20 años en realidad habían fumado y bebido menos que sus pares en la secundaria, cuando llegaban al inicio de la adultez joven los roles de consumo se habían invertido.
“Alcanzan y tal vez superan a sus pares”, advirtió Fleming, en referencia al hallazgo de que a esa edad, los individuos solteros en realidad tenían 40 por ciento más probabilidades de fumar marihuana que los que seguían viviendo solos pero estaban en una relación.
Fleming y colegas teorizaron que el respaldo de la pareja podría explicar el hallazgo, además de la probabilidad de que los que están en relaciones sean más felices y pasen menos tiempo socializando entre abusadores de sustancias en bares o fiestas.
Sin embargo, las relaciones no siempre aportaban una función de protección. El estudio además reveló que los que estaban en una relación con un bebedor empedernido o usuario de marihuana eran de hecho más propensos, no menos, a también fumar o beber.
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7/9/17
Adolescentes y Adultos Jóvenes con Trastornos de Abuso del Alcohol Tienen Una Corteza Prefrontal Mas Pequeña [7-9-17]
Adolescentes y Adultos Jóvenes con Trastornos de Abuso del Alcohol Tienen Una Corteza Prefrontal Mas Pequeña
Se sabe que los trastornos por uso del alcohol (AUDs) están asociados con anormalidades de la corteza prefrontal, tálamo, y hemisferios cerebelosos en los adultos. Un estudio de estas mismas estructuras cerebrales en adolescentes y adultos jóvenes con AUDs, encontró una corteza prefrontal pequeña. Investigaciones futuras necesitaran determinar si una corteza prefrontal representa una vulnerabilidad, o una consecuencia, a un inicio temprano en la bebida. Los resultados están publicados en el numero de septiembre de Alcoholism: Clinical & Experimental Research.
"Este es el primer estudio que examina los tamaños de estas estructuras cerebrales en adolescentes y adultos jóvenes,” dijo Michael D. De Bellis, profesor de psiquiatría y ciencias de la conducta y director del Programa de Investigación del Desarrollo Cerebral del Niño Sano en el Centro Médico de la Universidad de Duke.
"Estudios en adultos con alcoholismo han demostrado generalmente pequeño tamaño del cerebro, pero esto es después de muchos años de un consume elevado,” agrega Susan Tapert, profesora asociada de psiquiatría en la Universidad de California, en San Diego. “Antes de este estudio, no era muy claro que en los adolescentes, con befe tiempo de beber, pudieran mostrar algunas diferencias en el tamaño del cerebro. Sin embargo, con casi uno de tres estudiantes de ultimo año de secundaria bebiendo hasta la borrachera al menos una vez al mes, es critico que entendamos precisamente como afecta al cerebro de estos jóvenes.”
Los investigadores usaron imagines de resonancia magnética para medir los volúmenes de la corteza prefrontal, tálamo, y cerebelo en 14 sujetos (8 hombres, 4 mujeres) con AUDs, y en 28 (16 hombres, 12 mujeres) individuos sociodemograficamente similares sin AUDs, conocidos como “controles.” Los adolescentes eran definidos a los comprendidos entre 13 y 17 años de edad, y los jóvenes adultos los de 18 a 21 años. Todos los sujetos con AUDs fueron reclutados de programas de abuso de sustancias, y tenían trastornos coexistentes de salud mental. Los controles fueron reclutados de la comunidad.
"Nuestros hallazgos muestran que los adolescentes y adultos jóvenes con AUDs tenían un volumen de material blanca en la corteza prefrontal mas pequeño comparado con los controles,” dijo De Bellis. "Los volúmenes del vermis cerebeloso, cerebeloso total, hemisferios cerebelosos derechos e izquierdo, puente/tallo y talámico total no difería entre los grupos. Hubo diferencias significativas en cuanto a sexo entre los grupos, en que los hombres con inicio adolescente del AUDs comparados con los controles tenían volúmenes cerebelosos más pequeños, mientras que los dos grupos de mujeres no diferían en volúmenes cerebelosos. También, el volumen de la corteza prefrontal variaba significativamente en correlación con las medidas de consumo de alcohol. Tomados juntos, estos resultados sugieren que una corteza prefrontal pequeña esta asociada con inicio temprano en la bebida en individuos con trastornos mentales comórbidos, lo cual es muy común en adolescentes con problemas con la bebida y drogas.”
"La corteza prefrontal es una región clave para el pensamiento complejo, la planeación, la inhibición, y la regulación emocional,” dice Tapert. "Podría ser que, con menos material blanca en la corteza prefrontal, la información no se transfiera en esta área tan rápido y eficientemente como se necesita para la clasificación de las complejas decisiones que deben hacer los adultos jóvenes. Podría ser mas difícil inhibir las urgencias, retardar la gratificación, y pensar claramente acerca de las consecuencias de las acciones.” Ella agrega que el cerebelo, que es mas pequeño entre los hombres con un inicio adolescente de AUD, “es una región cerebral clave para la coordinación motora y el ritmo y también para integrar y manejar la información y secuenciar las respuestas de conducta.”
De Bellis y Tapert observan que se necesitaran estudios para determinar si una pequeña corteza prefrontal representa una vulnerabilidad a, o una consecuencia de, inicio temprano en la bebida.
"Pudiera ser que la corteza prefrontal de los adolescentes sea mas vulnerable que el cerebro adulto a los efectos negativos de la bebida,” dice De Bellis. "O que la maduración de la corteza prefrontal se impidiera por los efectos neurotóxicos de las substancias sobre el cerebro adolescente. Otra explicación para el pequeño volumen de la materia blanca de la corteza prefrontal de los adolescentes y de los adultos jóvenes con inicio temprano de AUDs es una vulnerabilidad inherente para el retardo en la maduración de la corteza prefrontal que incrementa el riesgo de un empobrecimiento de la función cognitiva ejecutiva y de abuso de substancias en los adolescentes.”
"Además," dice Tapert, "necesitamos conocer el papel de otras enfermedades mentales en las anormalidades del tamaño del cerebro."
De Bellis y sus colegas están actualmente examinando las funciones cerebrales y cognitivas en adolescentes con problemas de abuso de substancias. "Estamos muy interesados en estudiar si el desarrollo del cerebro adolescente y la función cognitiva se normalizan después de un periodo de tiempo de sobriedad,” dijo.
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3/5/16
El alcohol favorece la aparición de osteoporosis [3-5-16]
El alcohol favorece la aparición de osteoporosis
Actualmente, los expertos están cuestionando la veracidad del "consumo saludable de alcohol" debido a la aparición de datos que han demostrado un vacío en la evidencia científica que permita demostrar las ventajas del consumo de dosis moderadas de alcohol. Los trabajos publicados en los años 70 y 80 estimulaban el consumo de cantidades pequeñas o moderadas de alcohol como protector frente a la enfermedad cardiaca.
Beneficios cuestionados
Sin embargo, el Dr. Jackson de la Universidad de Auckland en Nueva Zelanda considera que los trabajos publicados hasta el momento carecen de rigurosidad científica y, aunque no se puede concluir que el consumo muy moderado de alcohol tenga efectos negativos, tampoco se pueden confirmar las cualidades atribuidas hasta el momento.
El consenso actual de los trabajos experimentales y clínicos concluye que las personas que ingieren alcohol sufren una pérdida de masa ósea y una disminución de la capacidad para su regeneración creando hueso nuevo. Por eso las personas alcohólicas sufren más fracturas óseas tras traumatismos banales que los abstemios.
Los trabajos experimentales realizados en animales, han demostrado que el alcohol suprime la acción de las células encargadas de formar hueso y estimulan la función de las células que se encargan de la reabsorción ósea.
Estudios actuales
En este contexto cabe señalar que un estudio reciente realizado en humanos ha demostrado la presencia de una disminución de la regeneración de hueso de hasta el 60% cuando se compara la actividad ósea de abstemios con aquellas que ingieren alcohol en cantidades superiores a las consideradas beneficiosas.
Por otra parte, otro trabajo ha evaluado la densidad ósea de personas de raza blanca que consumen alcohol con las de controles no bebedores, concluyendo que la formación ósea es patológica en el primer grupo.
Además la osteopenia o déficit de masa ósea, en pacientes alcohólicos se acentúa con el consumo de tabaco, la vida sedentaria y una ingesta insuficiente de calcio.
La malnutrición es una cualidad íntimamente relacionada con el alcoholismo y, según ciertos trabajos publicados, potencia las consecuencias del consumo de alcohol. En el momento actual, se están realizando trabajos para demostrar los mecanismos de acción del alcohol y establecer que dosis serían adecuadas demostrando su eficacia y evitando la aparición de los efectos indeseables.
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30/3/16
Una de cada 25 muertes se deben al consumo de alcohol [30-3-16]
Una de cada 25 muertes se deben al consumo de alcohol
En todo el mundo, una de cada 25 muertes y el 5 por ciento de los años vividos con discapacidad son atribuibles al consumo de alcohol, según un estudio del Centro de Adicción y Salud Mental en Toronto (Canadá) que se publica en la revista 'The Lancet'.
Los autores, dirigidos por Jürgen Rehm, descubrieron que globalmente, de media, el consumo de alcohol es equivalente a los 6,2 litros de etanol puro al año o a alrededor de 12 unidades por persona a la semana teniendo en cuenta que una unidad son 10 mililitros de etanol. En Europa, el dato es superior, alcanzando los 11,9 litros de etanol por persona por año o 21,5 unidades por semana. En Norteamérica estos datos son de 9,4 litros/18 unidades.
Según los investigadores, en todas las regiones del mundo, los hombres consumen más alcohol que las mujeres, aunque la tasa varía, ya que las mujeres de países con ingresos altos consumen más que las de los países pobres. Los autores han tenido en cuenta para la interpretación de estos datos que el 45 por ciento de los hombres y el 66 por ciento de las mujeres en la población mundial no beben alcohol, la mayoría nunca en su vida.
En 2004 el 3,8 por ciento de todas las muertes que se produjeron a nivel global, aproximadamente 1 de cada 25, eran atribuibles al alcohol. De ellas el 6,3 por ciento se produjeron en hombres y el 1,8 por ciento en mujeres. Los hombres bebían mucho más y de una vez.
La mayoría de las muertes causadas por el alcohol se debían a heridas, cáncer, enfermedad cardiovascular y cirrosis hepática. De forma global, las muertes atribuibles a la bebida han aumentado desde el año 2000 principalmente debido al aumento en el número de mujeres que beben alcohol. En las personas de menos de 60 años, la proporción era superior al 5,3 por ciento entre quienes tomaban alcohol.
Según los autores, Europa tenía la mayor proporción de mortalidad asociada al alcohol, con 1 de cada 10 muertes atribuibles. En Europa, los países de la antigua Unión Soviética tenían la proporción más elevada con una de cada siete muertes o del 15 por ciento de la mortalidad. En relación al volumen de alcohol consumido por persona, las tasas de mortalidad atribuibles a la bebida fueron superiores en los países en desarrollo, en especial en Asia suroriental. En términos globales, las tasas de mortalidad en hombres eran cinco veces superiores a las de las mujeres.
En contraste con otros factores de riesgo tradicionales como la presión sanguínea elevada o el colesterol, la enfermedad atribuible al alcohol recae más en las personas más jóvenes que en las de mayor edad. De todos los años vividos con discapacidad que pueden ser consecuencia del alcohol, el 34 por por ciento los padecían personas de entre 15 y 29 años, el 31 por ciento aquellas entre los 30 y los 44 años y el 22 por ciento de las que tienen entre 45 y 59 años.
Según los investigadores, de forma global, el efecto del alcohol sobre la carga de enfermedad es de alrededor del mismo tamaño que el del tabaquismo en el año 2000, pero es superior en los países en desarrollo. Los autores añaden que este descubrimiento no sorprende ya que el consumo global está aumentando, sobre todo en los países más poblados como India y China.
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18/3/16
Según un estudio, los conductores designados beben a menudo [18-3-16]
Según un estudio, los conductores designados beben a menudo
Aunque la mayoría se abstienen, el 35 por ciento tenían alcohol en la sangre y algunos estaban legalmente borrachos
Disponer de un conductor designado parece una gran idea, pero un estudio reciente halló que más de un tercio de los que se suponía que debían llevar a los amigos con el automóvil a casa de forma segura habían bebido.
Y algunos estaban ebrios legalmente.
El estudio tiene limitaciones que le impiden ser definitivo y los investigadores no están seguros de cuánto peligro hay al contar con un conductor designado que ha tomado un trago o dos. Pero, según Adam Barry, autor del estudio y profesor asistente en la Universidad de Florida, el mensaje está claro. Algunos conductores designados beben cuando no deberían hacerlo.
"Aunque hubo más conductores designados que no bebieron que los que sí lo hicieron, lo que es bueno, hay personas que son seleccionadas porque son las que menos han bebido o son los que están menos ebrios o han conducido ebrios antes", comentó Barry. "La única opción realmente segura es no beber en absoluto".
Los investigadores, todos ellos de la Universidad de Florida, Gainesville, acudieron a una zona universitaria no identificada y hablaron con casi 1,100 clientes de bar, la mayoría blancos, varones y en edad universitaria. Luego hicieron pruebas de alcoholemia a 165 personas que afirmaron que iban a ser los conductores designados, los que se supone que llevan a sus amigos en automóvil a casa para que los demás puedan beber.
El 65 por ciento, o 108, de los conductores designados no tenían nada de alcohol en su cuerpo. El 17 por ciento, o 28 de ellos, tenían un nivel de alcohol en sangre de entre 0.02 y 0.049 (gramos de alcohol por 210 litros de aliento). Y el 18 por ciento, o 29 personas, tenían 0.05 o más, cuando el límite legal es a partir de 0.08.
No está claro cuántos de los conductores designados realmente condujeron después de las pruebas de alcoholemia, y los investigadores tampoco saben si fueron capaces de recobrar la sobriedad antes de conducir.
Los investigadores tampoco examinaron cuántos conductores designados estaban legalmente borrachos con un nivel de 0.08 o mayor. Barry señaló que los investigadores observaron a los que estaban por encima de 0.05 porque los expertos piensan que la incapacidad para conducir con ese nivel es muy significativa; algunos de los defensores de la salud pública desean bajar el nivel legal para conducir a 0.05.
Se puede arrestar a las personas por conducir ebrias a niveles por debajo de 0.08, pero para ello deben mostrar signos de embriaguez.
¿Por qué tiene importancia si los conductores designados solo han bebido un poco de alcohol? Barry afirmó que podrían tener más dificultades al llevar a los pasajeros bebidos con el automóvil. "Llevan en el automóvil a pasajeros alborotadores y revoltosos, y la música puesta; son muchos factores conflictivos para su habilidad de procesar la información y frenar y conducir de manera efectiva", explicó.
¿Es realista esperar que los conductores designados no beban en absoluto? James Lange, investigador sobre el alcohol y coordinador de las Iniciativas sobre el Alcohol y otras drogas en la Universidad Estatal de San Diego, dijo que sí que lo es.
Ya que la tolerancia al alcohol de las personas varía, "me resultaría difícil afirmar que cierta cantidad de alcohol está bien", señaló Lange. "La recomendación más sencilla es que no beban en absoluto".
E. Scott Geller, profesor que estudia el consumo de alcohol en la Universidad Tecnológica de Virginia, sugirió que "no deberíamos confiar en que un conductor designado esté sobrio". En lugar de eso, afirmó, debería haber maneras de garantizar que no beben, como, por ejemplo, dar alguna recompensa en una fiesta o un bar si su prueba de alcoholemia demuestra que no han bebido.
El estudio aparece en la edición de julio de la revista Journal of Studies on Alcohol and Drugs.
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20/8/15
El alcohol podría no ser amable con el cerebro que envejece [20-08-15]
El alcohol podría no ser amable con el cerebro que envejece
Estudios sugieren problemas potenciales, por ejemplo de memoria, pero no prueban un vínculo
Investigaciones anteriores han sugerido que una copa o dos de vino, u otra forma de alcohol, cada noche podría reducir el riesgo de demencia en la vejez. Pero dos estudios recientes desafían esa teoría al sugerir que en realidad el cerebro podría resultar dañado por cambios en los hábitos de consumo de alcohol a una edad avanzada, o por la bebida empedernida.
Los estudios no son concluyentes, y es posible que el consumo de alcohol no fuera la causa de los problemas mentales, sino una señal de que existen. Las personas que comienzan a tener problemas para pensar y recordar con claridad quizás simplemente sean más propensas a beber, señalaron los autores del estudio.
Aún así, los hallazgos plantean preguntas sobre la suposición existente de que un poco de alcohol es bueno para la mente que envejece.
"Quizás sea importante que los médicos tengan en cuenta no solo lo que se podría considerar como un hábito de bebida problemático en los pacientes, típicamente el abuso del alcohol, si no también cuál podría haber sido el uso pasado del paciente", planteó Tina Hoang, asociada de investigación del instituto de Investigación y Educación del Norte de California en San Francisco, y autora líder de uno de los dos nuevos estudios.
Hoang y colegas observaron a aproximadamente 1,300 mujeres que participaron en un estudio más grande y a quienes se dio seguimiento durante unos 20 años a partir del momento en que tenían al menos 65 años de edad. Durante dos décadas, las mujeres respondieron a preguntas sobre su uso de alcohol, y se sometieron a pruebas mentales cuando tenían unos 88 años de edad para ver si habían desarrollado problemas con el pensamiento y la memoria.
Al inicio del estudio, 41 por ciento de las mujeres no bebían, 50 por ciento bebían de forma modesta (hasta siete bebidas por semana) y 9 por ciento bebían de forma moderada (de siete a catorce bebidas por semana). Las bebedoras empedernidas (a partir de catorce bebidas por semana) fueron excluidas.
Al final del periodo del estudio, los investigadores hallaron que:
- Las mujeres que dijeron que habían bebido más en el pasado que al inicio del estudio tenían 30 por ciento más riesgo de desarrollar deterioro mental.
- Las bebedoras a nivel moderado tenían aproximadamente 60 por ciento más probabilidades de desarrollar problemas mentales cerca del final del estudio.
- Las no bebedoras que se hicieron bebedoras durante el estudio experimentaron un aumento de 200 por ciento en el riesgo de una disminución en las habilidades mentales.
Sin embargo, Hoang anotó que el diseño del estudio no permitió a los investigadores determinar específicamente los niveles de riego según los hábitos de bebida de las mujeres.
El otro estudio, liderado por el Dr. Iain Lang, investigador del Colegio de Medicina y Odontología Península de Reino Unido, halló en una revisión de casi 5,100 adultos a partir de los 65 años que los que eran más propensos a los atracones de bebida tenían más probabilidades de experimentar un declive en la función mental.
Los que dijeron que bebían en exceso al menos una vez al mes tenían 62 por ciento más probabilidades de experimentar el mayor declive en las habilidades mentales, y 27 por ciento más probabilidades de experimentar los mayores problemas de memoria.
Hoang, autora del primer estudio, dijo que investigaciones futuras que usen escáneres cerebrales proveerán más información sobre la forma en que los patrones de consumo de alcohol afectan al cerebro a largo plazo.
El Dr. Erik Skovenborg, médico danés y miembro fundador de la Junta Médica Escandinava sobre el Alcohol, señaló que es difícil determinar la forma en que el alcohol afecta el cerebro debido a que asignar a algunas personas a beber y luego darles seguimiento a largo plazo sería poco ético y poco práctico.
El hecho de que "las personas felices con muchos amigos tienen más oportunidades de beber socialmente" complica más el asunto, comentó.
Los estudios serán presentados el miércoles en la reunión anual de la Asociación de Alzheimer (Alzheimer's Association), en Vancouver, Canadá. Se debe tomar en cuenta que la investigación presentada en reuniones no se ha sometido al proceso de revisión tradicional a la que normalmente se somete a los estudios antes de su publicación en revistas médicas.
19/8/15
La obesidad y el consumo de alcohol constituyen un doble riesgo para el hígado [19-08-15]
La obesidad y el consumo de alcohol constituyen un doble riesgo para el hígado
Estudios hallan que la combinación incrementó las probabilidades de cirrosis
Según informan investigadores en dos estudios recientes, la obesidad combinada con el consumo diario de alcohol incrementa el riesgo de enfermedad hepática de hombres y mujeres.
En un estudio, los científicos de la Universidad de Oxford examinaron los registros médicos de 1.2 millones de mujeres británicas de mediana edad. Les dieron seguimiento durante un promedio de seis años y hallaron que las mujeres obesas o que tenían exceso de peso se enfrentaron a un mayor riesgo de cirrosis hepáticas, y que el riesgo aumentaba si también referían consumir entre un tercio y media bebida diaria en promedio.
Aún así, las cifras generales fueron reducidas. Entre las que bebieron esa cantidad, únicamente 0.8 o 1 entre mil fue ingresada al hospital por cirrosis hepática o murió por causa de la enfermedad en un lapso de cinco años.
Sin embargo, entre los que informaron consumir en promedio 2.5 bebidas diarias, el índice fue de 2.7 por cada mil entre las que tenían peso normal y cinco por cada mil entre las que eran obesas.
En otro estudio, equipos de las universidades de Glasgow y Bristol le dieron seguimiento a 9,000 hombres de Escocia durante un promedio de 29 años. Hallaron que la contribución de un mayor consumo de alcohol junto con la obesidad incrementó los niveles de enfermedad hepática más allá de lo que podría esperarse.
Ambos informes aparecen en la edición en línea del 12 de marzo de la revista BMJ.
18/8/15
Beber demasiado alcohol todos los días se relaciona con una peor salud [18-08-15]
Beber demasiado alcohol todos los días se relaciona con una peor salud
Un estudio halla que el consumo moderado de alcohol se relaciona con mejores hábitos de estilo de vida
Los que beben demasiado alcohol no se cuidan tanto como otras personas, pero los que consumen alcohol con moderación de hecho parecen más sanos que los que no beben, hallaron los investigadores.
"El hallazgo principal aquí es que los que beben demasiado alcohol también tienen otros comportamientos peligrosos, como aliviar el estrés con alcohol y cigarrillo, no usar el cinturón de seguridad, tener hábitos alimenticios poco saludables y no visitar al médico con frecuencia, que ponen su salud en riesgo", dijo en un comunicado de prensa la autora del estudio Carla Green, investigadora principal del Centro de Investigación de Salud de Kaiser Permanente.
"Los médicos no sólo se deberían preocupar por el consumo excesivo de alcohol de los pacientes, sino también por estas otras prácticas relacionadas con la salud", agregó Green.
Los investigadores encuestaron a 7,884 pacientes de Oregón y Washington entre 2002 y 2003, y definieron los bebedores empedernidos como los que bebían una media de tres o más bebidas al día, las mujeres que consumían cuatro o más bebidas o los hombres que consumían cinco o más bebidas de una sentada o los que cumplían con otros criterios.
"Nuestro estudio encontró que los hombres y las mujeres que bebían más tenían relaciones en las que cooperaban menos con sus médicos y eran más propensos a no gustarle las visitas médicas. También tenían menos confianza en que podían cambiar sus prácticas relacionadas con la salud y más propensos a pensar que la salud era una cuestión de suerte", explicó Green.
Sin embargo, el estudio también relacionó el consumo moderado de alcohol, de una a tres bebidas al día, con una mejor salud, incluso mucho mejor que los abstemios o bebedores ligeros.
"Incluso después de tomar en cuenta estas otras actitudes y prácticas relacionadas con la salud, aún hubo una pequeña relación aunque independiente entre el consumo moderado de alcohol y una mejor valoración de la propia salud", dijo Michael Polen, coinvestigador del estudio, en el comunicado de prensa.
"Una investigación previa relacionó el consumo moderado de alcohol con beneficios cardiovasculares, así que ésta podría ser la razón por la que los bebedores moderados informaron sobre una mejor salud. También es posible que existan factores adicionales que no medimos que tengan que ver con esta relación positiva".
Los hallazgos aparecen en la edición reciente de Addiction Research & Theory.
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12/8/15
El 85% del cáncer oral es por tabaco y alcohol [12-08-15]
El 85% del cáncer oral es por tabaco y alcohol
Francisco Rodríguez, experto universitario especialista en Tabaquismo, explicó ayer, en rueda de prensa, que "el 85% de los cánceres orales son causa del tabaco y el alcohol".
Sólo el tabaco supone tener "entre cinco y 17 veces más probabilidades de padecer cáncer de boca". Aunque este tipo de enfermedad es la sexta en frecuencia en nuestro país, "la supervivencia en España es de un 50% a los cinco años", añadió.
Además, el tabaquismo provoca halitosis, dificultades de cicatrización y mayor índice de fracaso en los implantes dentales, entre otros problemas odontológicos.
Con este curso, el Colegio de Odontólogos pretende preparar a los dentistas para que puedan ayudar a dejar de fumar a sus pacientes. Primero mediante el consejo rápido y, si el paciente desea verdaderamente romper con el tabaco, utilizando fármacos que ayudan en esta deshabituación.
2/8/15
El consumo intensivo de alcohol afecta la memoria
El consumo intensivo de alcohol afecta la memoria
El estudio, publicado en la revista “Alcoholism: Clinical & Experimental Research”, muestra que el hipocampo es especialmente sensible a la neurotoxicidad del alcohol durante su desarrollo.
Una nueva investigación ha sacado a relucir un vínculo entre el consumo intensivo de alcohol y una disminución de la memoria declarativa verbal, que es una forma de memoria a largo plazo.
Los especialistas aseguran que el hipocampo es determinante para el correcto desarrollo de los mecanismos de aprendizaje y la memoria. Tras estudiar el consumo intensivo de alcohol entre universitarios, los autores, procedentes de España y Estados Unidos, afirman que este hábito pasa factura a la memoria declarativa verbal del individuo.
«En los países del norte de Europa existe una fuerte tradición de beber de manera esporádica con el fin de alcanzar un estado de embriaguez», aseguró la primera firmante del estudio, la doctora María Parada de la Universidad de Santiago de Compostela (España). «En cambio, tradicionalmente los países del litoral mediterráneo como España se han caracterizado por un consumo de alcohol más regular y en dosis menores. En los últimos años se ha extendido la costumbre del consumo intensivo de alcohol entre los jóvenes de toda Europa, de ahí la creciente preocupación por este tema.»
La doctora Marina Rodríguez Álvarez, también de la Universidad de Santiago de Compostela, destacó la relevancia de investigar los efectos del alcohol sobre el hipocampo puesto que en estudios con animales se ha observado que esta región parece ser sensible a los efectos neurotóxicos del alcohol. Cabe destacar el firme vínculo que existe entre esta región encefálica y la memoria y el aprendizaje.
“En otras palabras, el consumo intensivo de alcohol podría afectar a la memoria de los adultos jóvenes, lo cual podría repercutir en su vida cotidiana”, apuntó Álvarez.
Por su parte, la doctora Parada añadió: “Nuestro interés por estudiar los efectos de los patrones de consumo intensivo de alcohol sobre la memoria declarativa se debe a la función bien documentada del hipocampo -una estructura encefálica de pequeño tamaño y con forma de caballito de mar que se encuentra situada en las regiones medias de los hemisferios cerebrales- en esta función cognitiva. Tanto estudios con animales como investigaciones con humanos empleando técnicas de imagen neurológica han puesto de manifiesto que el hipocampo es especialmente vulnerable a los efectos del alcohol, por ello nos preguntamos si el beber de manera esporádica y abundante influiría en la memoria y en los mecanismos de aprendizaje dependientes del hipocampo”.
Los autores evaluaron a 122 universitarios de España con edades comprendidas entre los 18 y los 20 años y los dividieron en 2 grupos: los bebedores moderados y los bebedores abusivos. “Nuestra principal conclusión fue que en universitarios sanos existe una asociación inequívoca entre el consumo intensivo de alcohol y una capacidad disminuida para aprender información verbal nueva, incluso después de controlar otras variables que podrían influir en los resultados como la capacidad intelectual, antecedentes de trastornos neurológicos o psicopatológicos, el consumo de estupefacientes y posibles antecedentes familiares de alcoholismo”, explicó la doctora Parada. “En la actualidad realizamos un estudio longitudinal sobre estos jóvenes y recabamos información sobre su expediente académico, y así confiamos en poder dilucidar esta cuestión de manera concluyente en un futuro próximo”.
Álvarez añadió: “Conviene que estos resultados sean tenidos en cuenta por padres, médicos, autoridades universitarias y también administraciones públicas; es imprescindible atender todo aquello que puede repercutir en el desarrollo encefálico de los adolescentes y adultos jóvenes de nuestra sociedad”.
20/7/15
Es alcohol protagonista de la violencia. 20-07-2015
Es alcohol protagonista de la violencia.
Según la Encuesta Nacional contra las Adicciones, el consumo excesivo de bebidas embriagantes es el responsable del 50% de los casos de violencia intrafamiliar en Morelos.
Con base en información de la Encuesta Nacional contra las Adicciones, el consumo de alcohol es el causante de 50 por ciento de los casos de violencia contra la mujer e intrafamiliar en Morelos.
Autoridades del sector salud informaron que en las zonas urbanas de la entidad, como Cuernavaca, Jiutepec, Temixco y Emiliano Zapata, existe el mayor número de casos de violencia, dado el incremento de establecimientos que venden bebidas embriagantes.
Además, beber alcohol en exceso y su constante consumo provocan severos daños a la salud, como cirrosis. Y algunos daños colaterales del alcoholismo son violencia, riñas y embarazos no deseados.
La encuesta agrega que un primer grupo de personas adictas al alcohol son quienes no se detienen antes de la quinta copa, sobre todo los jóvenes. Este abuso provoca accidentes automovilísticos, riñas, peleas familiares y con la pareja; así como enfermedades de transmisión sexual y hasta embarazos, ya que se presentan relaciones sexuales de riesgo.
Otro grupo son las personas con dependencia al alcohol, lo que provoca daños al hígado, que puede convertirse en graso y generar cirrosis; así como afectaciones al sistema digestivo, como úlcera gástrica, colitis y várices esofágicas, entre otros.
“Los daños por el alcohol se dividen en dos grupos, uno de éstos es por el consumo excesivo, y el segundo, por la forma de beber de manera crónica. Y cada persona, dependiendo de su organismo, tendrá diferentes daños a la salud”, dijo Marco Antonio Romano Cortés, médico del Consejo Estatal contra las Adicciones.
El especialista explicó que la historia natural de la cirrosis indica que las complicaciones se presentan cuando existe hígado graso; en esta etapa, la enfermedad aún se puede revertir, si el paciente reduce la cantidad de alcohol.
Otros padecimientos son hepatitis alcohólica y cirrosis hepática. En ésta, la enfermedad se torna grave, pues comienza un sangrado del tubo digestivo, retención de líquidos, ascitis (retención de líquidos en la cavidad abdominal), aumento de tamaño del hígado y anemia; además, al no haber factores que ayuden a la coagulación de la sangre, la persona tiene mayor tendencia a presentar hemorragias, por los sangrados microscopicos a nivel digestivo.
El médico Romano Cortés añadió que el paciente también puede presentar falta de vitamina B y desnutrición, lo que agudiza el daño; a partir de todas estas complicaciones, los tratamientos son costosos, pues cuando el padecimiento llega a este nivel de gravedad, es decir, cuando se convierte en crónico, se agudiza y se requiere hospitalización, cuidados intensivos, e incluso, transfusiones sanguíneas.
“El alcohol se absorbe al primer tercio del intestino delgado, en esa parte es donde se absorbe la vitamina del complejo B, que ayuda a la producción de globulos rojos”.
17/7/15
La diabetes o los problemas cardiacos, secuelas del alcohol en la adolescencia 17-07-2015
La diabetes o los problemas cardiacos, secuelas del alcohol en la adolescencia
La bebida es una de las causas de hasta 60 enfermedades y es especialmente agresiva en menores de edad, a los que puede causar desde arritmias hasta retrasos en el crecimiento.
El alcohol mata. Pero de verdad. A unos a corto plazo y a otros más lentamente. Unos fallecen en la carretera, al frente de un volante, y otros lo hacen poco a poco, después de irse cargando lentamente su hígado o su páncreas o fruto de un cáncer. Se calcula, de hecho, que desde el punto de vista de Salud Pública el alcohol es responsable de unas 195.000 muertes al año en Europa. La gama de afecciones es notable: en uno de cada tres accidentes de tráfico rodado aparece el consumo de alcohol, así como en 4 de cada 10 asesinatos, en 1 de cada 6 suicidios, en nada menos que 45.000 muertes anuales por cirrosis, en otras 50.000 por cáncer (de las que 11.000 son de mama) y en 200.000 episodios de depresión.
La estadística es como para echarse a llorar, pero todo tiene un inicio y es ahí donde los servicios de Salud Pública están dirigiendo sus mayores esfuerzos. El inicio no es otro que el de cualquier chaval de 14 o 15 años que sale a pasárselo bien. Empieza tomándose una copa, pero tal vez acabe, horas después, en el retrete de su casa. Todo parece un juego, pero… ¿lo es?
Con el motivo de la celebración ayer del Día sin Alcohol, Salud Pública del Gobierno de Aragón volvió a insistir en que es necesario prevenir el consumo abusivo de alcohol desde la infancia, algo bastante complicado en un país en el que esta sustancia forma parte de la cultura y de cualquier reunión, familiar o no, que se precie.
"No se puede banalizar su consumo y hay que incrementar la percepción de riesgo. Cuando el alcohol se toma de manera inadecuada, en momentos y en cantidades inadecuadas tiene efectos muy perjudiciales para la salud", asegura el director general de Salud Pública, Francisco Javier Falo.
Ahora bien, cuando los efectos son especialmente dañinos es cuando el cuerpo se está formando. Y los datos demuestran que pillar una cogorza a los 14 no es solo un juego.
"Es una droga como otras"
Hay que partir de una premisa: la presión social, sobre todo en la adolescencia, es imbatible. Ahora bien, en ocasiones puede conducir a graves daños físicos y psicológicos.
Así lo hace notar Miguel Rivas, coordinador de Urgencias del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa y, por tanto, espectador de excepción de cómo y dónde acaba la fiesta en los casos más extremos. "El alcohol afecta a todo el cuerpo y es una droga como cualquier otra, aunque no se quiera reconocer a veces así", insiste Rivas. "Además, la repercusión en los jóvenes es muy fuerte. Estudios recientes han constatado que hay neuronas que no se forman del todo hasta los 22 años aproximadamente. Eso por no hablar de que, en cualquier caso, las destruye o altera su funcionamiento", añade. "A un chaval de 13, 14 o 15 años, esta ingesta le afecta de una manera decisiva".
Miguel Rivas apunta a los problemas hepáticos. "El hígado tiene una resistencia brutal, pero a los 10 o 15 años de tomas continuadas, puede estar ya al borde de la enfermedad". No menores problemas suscita el páncreas, un pequeño órgano que cuando se daña y no funciona bien puede acelerar la diabetes. Y, como no, recuerda la patología 'secundaria': los accidentes de tráfico. O la influencia de la bebida en embarazos no deseados o enfermedades de transmisión sexual.
La lista de trastornos orgánicos en niños y adolescentes es enorme. El Ministerio de Sanidad llamó la atención recientemente sobre algunos de ellos: trastornos del sistema nervioso central, gastritis, pancreatitis agudas, arritmias y miocardiopatías -en este caso, bajo consumo prolongado en el tiempo-, hemorragias cerebrales e ictus -incluso aunque sea la primera vez que el joven se excede con el alcohol- o incluso se ha detectado, en experimentos, que bajo los efectos de la bebida la hormona del crecimiento suprime o ve alterados sus niveles.
También la testosterona se ve afectada. El consumo de alcohol puede influir en los chicos en el retardo de la maduración de los caracteres sexuales secundarios, causando disminución de la masa corporal, de la libido y la potencia sexual o, incluso, provocando la redistribución del vello corporal.
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14/2/15
El patrón genético de la adicción al tabaco y al alcohol 14-02-2015
El patrón genético de la adicción al tabaco y al alcohol
El impulso de encender un cigarrillo, asociado al consumo de una bebida alcohólica, podría obedecer a un mismo gen encargado de modular la adicción a ambas sustancias
Investigadores del Centro de Adicciones y Salud Mental de la Universidad de Toronto (Canadá), bajo la financiación del Instituto Nacional sobre Abuso de Alcohol y Alcoholismo (NIAAA) del mismo país, han estado desarrollando en los últimos meses un estudio en ratas de laboratorio genéticamente manipuladas para hallar placer en el alcohol (P) y para aborrecer esta sustancia (NP). Estas ratas, además, fueron entrenadas para autoinyectarse dosis de nicotina a demanda. El objetivo del trabajo era comprobar si existía alguna coincidencia entre ambas adicciones. La respuesta ha sido positiva.
Los investigadores canadienses analizaron el comportamiento de los roedores y hallaron que las ratas P consumían el doble de nicotina que las NP. Tras publicar las conclusiones de su estudio en el Journal of Neuroscience, los investigadores canadienses dieron por sentado que la afinidad por el alcohol y la nicotina obedece a un mismo patrón genético. «Sabemos que la gente que fuma es más propensa a consumir alcohol que la que no fuma, pero hasta hoy desconocíamos por qué», explica el coordinador del estudio, A.D. Lê.
De modo similar, el tabaquismo es tres veces más prevalente en la población alcohólica que en la no alcohólica, por lo que tal vez no estemos ante dos abusos de sustancias distintos, sino de un «coabuso con base común», según los investigadores.
Lê confirmó también que las ratas P fueron más proclives a las recaídas adictivas. Curiosamente, las ratas tuvieron la oportunidad de administrarse también otras drogas adictivas, pero su afinidad no se correspondió con el patrón P ni el NP de manera específica.
Ya en clínica humana, un estudio llevado a cabo por el San Francisco Veterans Administration Medical Center concluye que fumar interfiere en la recuperación de los pacientes alcohólicos. Tras un mes de abstinencia, los pacientes en fase de recuperación que le daban al pitillo experimentaron una mejora sensiblemente inferior a la de los no fumadores.
Bases biológicas de la adicción
No ha sido hasta hace bien poco que la medicina ha rehuido el estigma vicioso o delincuente aplicado a los drogadictos, bajo el convencimiento de que todas las sustancias adictivas, desde el tabaco a la heroína, pasando por la cocaína, el alcohol, la marihuana y las anfetaminas, activan en realidad los mismos circuitos cerebrales. Se piensa que la dependencia a las distintas drogas, aunque se manifieste con comportamientos diferentes, tiene mecanismos biológicos comunes que interaccionan con los circuitos cognitivos y de recompensa.
La identificación de las bases neuronales de la adicción fue en su día la puerta de entrada a una nueva interpretación de las adicciones como entidades clínicas diagnosticables y tratables.
Lamentablemente, reiterados ingresos de adictos a sustancias en las unidades hospitalarias permitieron a los médicos percibir cómo el uso continuado de drogas causa cambios adaptativos en el cerebro que explican los fenómenos de tolerancia (necesidad de dosis cada vez mayores para conseguir el mismo efecto), dependencia física, consumo compulsivo, activación de los mecanismos cerebrales de recompensa y síndrome de abstinencia.
Dopamina, genes y cigarrillos
Todas las sustancias capaces de generar adicción, ya sean euforizantes, sedantes, estimulantes, relajantes, energizantes, desinhibidoras o apaciguadoras, tanto naturales como de diseño, tienen en común una cierta capacidad para estimular la liberación de dopamina en el núcleo accumbens cerebral.
Es el área de la recompensa y del placer, donde desembocan los efectos del sexo, la comida, la bebida y también del consumo de drogas adictivas. En todos los casos se potencia una liberación de dopamina por parte de las neuronas del área ventral tegmental, que penetran en el núcleo accumbens provocando euforia y un refuerzo de la conducta que ha desencadenado el estímulo.
¿Existe algún gen que relacione los centros de recompensa con la adicción al tabaco y al alcohol? En lo que refiere a la adicción tabáquica, un equipo de investigadores de la Universidad de Keio (Tokio) han dado con el gen CYP2A6, implicado en la degradación de la nicotina. Los expertos japoneses analizaron el ADN de 203 fumadores y ex fumadores sospechosos de presentar EPOC, junto con el de 123 no fumadores. Los primeros fueron interrogados acerca de su hábito tabáquico (número de cigarrillos consumidos cada día, duración del hábito, etc.), mientras que a los fumadores se les preguntó desde cuándo no fumaban.
Los resultados obtenidos demostraron que los fumadores con la variante genética CYP2A6 eran más propensos a la adicción y experimentaban una mayor dificultad para dejar de fumar. El hallazgo podría abrir la puerta a ensayos terapéuticos que ayudaran a modular la adicción. Y si como parece coincide con el patrón genético del alcoholismo, tal vez pudieran tratarse ambas adicciones, cuando se dan en la misma persona, de forma paralela.
MÁS INVESTIGACIONES
Siempre bajo un mismo rasero, cada vez son más los médicos que investigan los efectos conjuntos del hábito tabáquico y el abuso de alcohol sobre la salud, a un lado y otro del Atlántico. En la Universidad de Darmouth (Lebanon, New Hampshire), un grupo de expertos capitaneado por John A. Baron asegura que fumar cigarrillos y beber alcohol al mismo tiempo revierte los efectos beneficiosos de un precursor de la vitamina A, el beta-caroteno. Dicho precursor, que en condiciones fisiológicas disminuye el riesgo de recurrencia de adenomas colorrectales, se ve anulado. «Hemos comprobado cómo el consumo indiscriminado de alcohol y tabaco modifica los efectos del beta-caroteno en la recurrencia del adenoma de colon», detalla Baron.
Se examinaron en este trabajo los datos de 864 personas que habían participado en un estudio preventivo a gran escala y que habían sido asignados a terapia con placebo, beta-caroteno, vitamina C y vitamina E. Entre quienes no bebían ni fumaban, el suplemento de beta-caroteno se asoció a una disminución del 44% del riesgo de recurrencia de adenoma de colon. Sin embargo, entre los pacientes que fumaban y consumían alcohol, los suplementos de beta-caroteno no evitaron que el riesgo de recurrencia de adenoma fuera el doble.
Por su parte, investigadores del Departamento de Biología Celular y Patología de la Universidad de Salamanca se encuentran investigando en nuestro país una vacuna contra el tabaquismo. La investigación parte de la identificación de los circuitos neuronales responsables de la adicción a la nicotina y las moléculas que interactúan en tales circuitos.
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